
En el mercado existe una oferta muy variada de materiales con los cuales se puede conseguir un revestido y al propio tiempo un remozado de un falso techo alisado con escayola. Con estos materiales se logran varios objetivos:
Conseguir de manera sencilla, por aplicación de piezas de fácil manejo, un acabado directo y en algunos casos bastante diferente del que se puede lograr por medio de un pintado o de un empapelado.

Según el material que se quiera emplear se tendrá que recurrir al sistema de fijación más apropiado para él, y en algunos casos quizá se tenga que establecer un fondo adecuado que permita dicha fijación o retención, puesto que los sistemas conseguidos por encolado, adhesión o clavado no podrán ser efectivos directamente sobre la pared escayolada y se tendrá que proceder a un previo revestimiento de la misma con un tablero, un plafón, una moqueta, etc.

La lista de posibles materiales susceptibles de poder ser utilizados como revestimientos de pared es infinita pues solamente está limitada por la capacidad de imaginación y de creatividad: cañizos, tejidos vegetales de tallos y ramas, telas metálicas con o sin forro, papeles metalizados lisos o arrugados, borujos de papeles de periódico o de revistas ilustradas de colores, estuches de cigarrillos, cajas de cerillas, cromos, sobrecubiertas de libros, alvéolos o estuches para productos alimenticios (de cartón o de plástico), cortinas o persianas de granos de madera, de cristal o de plástico, cordones de color, pasamanería…

Frente a estos productos comercializados de serie existen, en cambio, muchos otros materiales naturales o artificiales que pueden llegar a resultar un excelente revestimiento de paredes, tanto si es utilizado de modo general o bien solamente en un lienzo o parte del mismo para adquirir más énfasis.

Tanto en el caso de un espumado como de un conformado es evidente que el producto aportará un cierto grado de aislamiento térmico de la pared y según, cual sea la dureza de la superficie igualmente un mayor o menor aislamiento acústico. Recuérdese a este propósito que no hay que confundir el aislamiento acústico con una absorción fónica, pues mientras aquél puede quedar satisfecho por cámaras o alvéolos de aire o de vacío, la absorción acústica de los sonidos y ruidos producidos en una estancia solamente quedan conseguidos por materiales porosos, no lisos.

Aparte de la simpatía que se pueda sentir por tal o cual motivo decorativo, la mayoría de estos productos suelen ser elaborados a base de plásticos espumados o bien conformados con una mayor o menor resistencia superficial al rayado y al impacto de la que dependerá naturalmente su duración y buen resultado. Es con respecto a estas características que conviene estar informado y estudiar las garantías que se ofrezcan a partir de su origen o fabricación.

Ventajas que lo mismo pueden ser de orden funcional como meramente decorativo. Pero hay que cerciorarse de que realmente las posean, pues en una gran mayoría de casos todos estos productos que no dejan de tener un cierto «gancho» de originalidad e innovación, acaban siendo fácilmente aburridos si carecen de una utilidad realmente eficaz. Dentro de este orden se han visto desfilar en el mercado imitaciones de plafones de madera rebajada para reproducir casetones o molduras de artesonados, reproducciones de paredes de obra vista con ladrillos de canto o bien de mampuestos de diferentes colores, tablillas de entarimados con copias de texturas de maderas de diferentes clases, etc.

Al margen de estas normas de colocación a propósito de cada uno de estos productos, es realmente importante adoptar una buena posición crítica ante muchos de estos productos novedosos, de modas más o menos efímeras, que acaban hastiando tanto más aprisa mientras más divulgación consiguen. Lo importante es analizar las ventajas que pueden aportar al ser aplicadas a la pared en cada uno de los casos.

Por lo tanto, depende de la naturaleza de cada uno de estos productos de moda la manera cómo se tendrán que utilizar y fijar; en unos casos se podrán emplear colas de contacto corrientes, otros requerirán colas acrílicas espesas o bien simplemente un clavado o grapado.
El mejor consejo que se puede dar a este respecto es el de acomodarse a las instrucciones que se den para cada uno de estos productos, ya sea procedentes de fabricación o atendiendo las que pueda proporcionar el vendedor de los mismos.

Una gran parte de estos productos son efímeros y después de haber alcanzado una cierta difusión, desaparecen completamente del mercado siendo sustituidos por otros análogos, con otros dibujos o motivos.
No tan sólo es difícil inventariarlos sino también el dar unas normas válidas para su forma de colocación o de fijación en la pared, pues así como algunos de ellos son lisos por su reverso otros presentan concavidades, los hay que son de materiales plásticos blandos y otros de productos más o menos rígidos…