Fijación de los revestimientos plásticos

Su colocación se realiza de manera análoga a la ya descrita en la aplicación de moquetas a tiras. También en este caso es preferible no querer aprovechar todo el material de los orillos, realizando una junta viva con los que vienen acabados de fabricación. Por mucho cuidado que se pusiera en la colocación se producirían inevitablemente desajustes y falta de coincidencia en las juntas, evidenciándose las soluciones de continuidad. Por lo tanto, debe pro-cederse, tal como se ha explicado anteriormente, por medio de superposición de un orillo de una tira sobre el otro colindante de la otra tira.
El corte se realiza sobre los dos grosores al mismo tiempo, con ayuda de un cúter apoyado contra el canto de una regla metálica según una línea previamente trazada con lápiz. Los sobrantes recortados de una y otra tira se retiran. Acto seguido se levanta uno de los labios de la junta y resiguiendo con un lápiz el canto libre de la otra tira se marca en el suelo una línea recta la cual servirá de guía para centrar la tira autoadhesiva por ambas caras, de modo que quede repartida en su aproximada línea media longitudinal con la línea de lápiz trazada sobre el suelo. La tira autoadhesiva a dos caras se va aplicando del mismo modo que un burlete antoadhesivo, es decir, apuntando el extremo e ir fijándolo a medida que se va levantando el papel protector. Para tener una guía en el tendido se puede fijar un extremo con chinchetas y mantener levantada la tira hasta llevarla hacia el otro extremo y poder así orientarla en el sentido del trazo para después ir descendiendo poco a poco hasta que coincida su parte central con dicho trazo.
Colocada la tira adhesiva se pegan los orillos de una tira y luego los de la otra haciendo presión con el canto de esta última contra el canto de la primera tira fijada. Para cerciorarse de la buena adhesión de los orillos de las tiras sobre la cinta autoadhesiva se puede pasar sobre la junta un rodillo o ruleta como los empleados para fijar los orillos de papel en la pared.
Las eventuales ondulaciones que pueda presentar el revestimiento durante los primeros días desaparecen por sí mismas si se ha dejado la debida separación entre el revestimiento y las paredes. En el caso que el material sufriera una dilatación y chocase contra la pared, se pueden ir cortando pequeñas tiras laterales hasta que el revestimiento se allane por completo.

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