Preparación moquetas

Actualmente uno de los tipos de forro de moqueta más empleado es la espuma de poliuretano, de celdillas abiertas y permeables al aire. Resiste las influencias atmosféricas (a diferencia de la espuma de látex natural, que se acaba desintegrando con el tiempo), aguanta el calor y el frío, es indiferente a los aceites y productos grasos, a la bencina, al petróleo y al agua de mar. No desprende polvillo (a diferencia de las arpilleras o fieltros), y aumenta la absorción acústica notablemente.
Estos tipos de forros espumosos, tanto si van solos como si llevan una tela incorporada, se suelen encolar directamente sobre el suelo, cubriendo toda la superficie que ha de recubrir la moqueta. Sin embargo, se dejan unos cuantos centímetros, hasta llegar a las paredes, para poder compensar el repliegue de la moqueta en sus bordes.

Se procurará en lo posible que las tiras de moqueta que se tengan que añadir sigan la dirección de circulación por dentro, para evitar la posibilidad de tropiezos con una parte de moqueta levantada.

Las tiras situadas perpendicularmente a la visión dan una apariencia de mayor profundidad a la habitación. Compárese la impresión producida para unas mismas dimensiones entre el dibujo de la parte izquierda y el de la parte derecha. Hay que tener este detalle en cuenta para poder jugar con él según convenga.

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