Revestimientos de caucho
Al lado de estos materiales o dos en forma de tiras o de piez grandes dimensiones, existe oferta en forma de baldosas. Cuadradas de 30 x 30 cm o de 50 x 50 cm, pero también en formas rectangulares.
Si bien, en algunos casos las baldosas son de más cómoda colocación, hay que tener presente que la cantidad de juntas que hay que realizar presentan el problema de una deficiente estanqueidad. Téngase también presente el grosor, para evitar que si son muy delgadas, muestren la irregularidad de un suelo defectuoso. Para paliar estos defectos están las baldosas de vinilo con refuerzo de amianto, con grosores desde 1,6 hasta 3,2 mm.
Estas baldosas son muy resistentes incluso al roce de ruedas de muebles relativamente pesados. Son las que se suelen utilizar para suelos de cocinas en el caso de usar un revestimiento plástico. Debido a su grosor son bastante difíciles de cortar, siendo necesario calentarlas ligeramente para conseguir una facilidad y un corte limpio.
Tienen, en cambio, el inconveniente de que siendo un material termo-plástico muy sensible al calor quedan dañadas inmediatamente si cae sobre ellas la brasa de un cigarrillo o la pavesa de un fuego próximo. No debe proscribirse como base donde descansar calderas de calefacción.
Las baldosas de caucho proporcionan un buen aislamiento térmico y acústico y son imputrescibles. Tienen el inconveniente de que durante mucho tiempo conservan su olor característico. Son muy sensibles a las acciones de cáusticos y, por tanto, no adecuadas para habitaciones de limpieza e incluso cocinas en donde esta clase de líquidos es muy posible que se derramen o salpiquen. En cambio, conservan todo su esplendor aparente si se tiene cuidado en lavar los suelos con ellas revestidos simplemente con una bayeta húmeda o adicionando unas gotas de detergente.
Veamos como resumen las ventajas y desventajas de esta clase de revestimientos plásticos.

