Cambiar un grifo

CAMBIAR UN GRIFO.
Se trata de un trabajo fácil al alcance de cualquiera si se tiene la información indispensable. Cabe la posibilidad de montar mezcladores más modernos en lugar de los tradicionales.
Dentro del concepto general de «grifo» y de «grifería» se incluye una gran cantidad de tipos de dispensadores, erogadores, baterías, grupos, etc., que son los encargados de suministrar agua caliente y fría en los diversos aparatos sanitarios de la vivienda. Desde el clásico grifo de latón hasta los más modernos mezcladores monomando, dotados de control termostático, hay una gran variedad de modelos.
El grifo de la cocina.
Normalmente, este es un grifo de tipo frontal, fijado sobre la pared o en el mismo fregadero. Aún quedan muchas instalaciones con doble grifo cuando se dispone del suministro de agua caliente además del de agua fría.
■ Lo primero es proceder al cerramiento del paso del agua que alimenta el grifo en el que se va a intervenir, ya sea en un grifo de paso intermedio o actuando en el de entrada de agua a la casa.
■ El grifo frontal suele estar fijado mediante una tuerca que se puede aflojar con una llave graduable o con la llave de «pico de loro», girando en el sentido contrario a las agujas del reloj. Si se resiste, no hay que forzar: recurra a un líquido allojatodo.
■ Una vez sacado el grifo, nos encontraremos con la boca, roscada internamente, de la conducción de agua. Su diámetro será, casi con toda seguridad, de 1/2 pulgada, medida estándar para conductos roscados.
■ Limpiar los eventuales residuos de estopada que pudieran quedar, aplicar dos o tres vueltas de cinta de tefión alrededor del roscado macho del nuevo grifo y dar las primeras vueltas a mano. A continuación, apretar con la llave después de haber intercalado un trozo de tela o de plástico en las mordazas para no rayar el nuevo grifo.

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