Que es una alarma de seguridad

Conjuntos de alarma.
La mayoría de los sistemas de alarma comprenden captores de diversos tipos, el cableado correspondiente y una información para el montaje que hay que realizar en el estuche de mando.
Este cuadro o estuche está provisto de un cierto número de bornes para empalmar los circuitos abiertos y cerrados, las llamadas urgentes y, en algunos casos, los detectores de humo.
Un circuito de alimentación lleva al cuadro la corriente necesaria para mantener los circuitos cerrados en estado de alerta y para poner la sirena o timbre en funcionamiento.
Ciertos sistemas requieren muy poca cantidad de corriente para mantener el equipo en vigilancia. Otros se alimentan con baterías, pero éstas corren el riesgo de agotarse pronto si la sirena empieza a sonar. Teniendo en cuenta que el precio de las baterías sube continuamente, es preferible elegir un sistema que pueda ser alimentado por el suministro normal o por baterías recargables. Se pueden buscar sistemas que consuman poco y que se adapten a baterías baratas.
Los sistemas alimentados a partir del suministro pueden conectarse a cualquier toma de corriente de 10 A o bien mediante un transformador, como ocurre con el circuito de timbre doméstico.
Una alimentación basada en el suministro presenta, sin embargo, inconvenientes. El sistema está expuesto a eventuales cortes de corriente. Por otra parte, puede ser neutralizado, bastando para ello cortar o desempalmar el cable de alimentación de la casa o el que conduce al timbre o sirena. No hay que decir que todos estos cables tienen que ser cuidadosamente disimulados y protegidos. Los mejores sistemas de alarma son los basados en una alimentación mixta (sector-baterías), realizando el montaje de modo que las baterías actúen de relevo en caso de un corte del suministro eléctrico del sector (huelga, avería de central o subcentral distribuidora o intervención de un malhechor).
Pero también interesa tener en cuenta a los vecinos. Estos sufrirán ciertas molestias si la sirena de alarma se pone a sonar por cualquier causa. Es más, si ello ocurre, dejarán de prestar atención. Por esto, la mayoría de cuadros de mando están equipados de medios silenciosos de ensayo y de control: por ejemplo, un piloto que se ilumina para indicar que el circuito se halla bajo tensión. Los ensayos previstos dirán si se han cerrado puertas y ventanas como es debido antes de ir a dormir. En el caso de una alimentación por medio de baterías es conveniente disponer de un indicador de su duración y de su recarga.
Todos los sistemas de alarma están equipados con un interruptor principal con llave que permite conectar o desconectar la sirena. Una temporización de algunos segundos suele estar prevista para permitir penetrar y salir de la casa y para salir de ciertas zonas en donde se corre el riesgo de provocar la alarma.
Hay sistemas que sólo llevan un interruptor con llave en el estuche de mando. Otros están provistos de dispositivos de telemando cerca de la puerta de entrada. Es posible, incluso, incorporar a la cerradura de la puerta un interruptor que desconecte también la sirena.
Otros tipos de interruptores conectados directamente al estuche de mando pueden estar previstos para actuar sobre todos los circuitos de alarma, tanto abiertos como cerrados.
Generalmente se prevé un dispositivo sonoro potente que ocupe un espacio casi insignificante. Una vez desencadenada la alarma, sólo se puede parar mediante la llave del interruptor general, puesto que la abertura de la puerta queda sin efecto, dado que los circuitos eléctricos quedan colapsados. Se puede estudiar la instalación de una alarma interior o exterior o de ambas a la vez.
El timbre interior tiene que estar colocado en un lugar inaccesible (en la parte superior del hueco de una escalera, por ejemplo), ya que tiene como principal objetivo intimidar al intruso y hacerle desistir de su propósito. En cambio, la alarma situada en el exterior suele colocarse en un cofrecillo resistente a las intemperies; está destinado a avisar a los vecinos y a los eventuales transeúntes o guardias. Para prevenir toda tentativa de neutralización, una sirena o timbre en el exterior tiene que colocarse en la parte más alta que sea posible de una pared; los conductores deberán atravesar dicha pared para llegar a la alarma por detrás.
Existen opiniones divergentes en lo que respecta a la conveniencia de disponer de un dispositivo sonoro de alarma exterior que quede a la vista. Hay quien dice que desanima a los malhechores. Otros dicen que ello indica que hay un buen botín en perspectiva. Muchos especialistas opinan que una solución puede ser buscar una localización en la parte trasera de la casa. Si se piensa que una alarma sonora visible inquietará al ladrón en potencia, se puede realizar una economía instalando un simulacro de caja de alarma.
La mayoría de sistemas de alarma que se pueden instalar contienen un cierto número de contactos magnéticos, uno o dos captores de contacto y una o dos alfombras de contacto, sin contar los conductores y la caja de mando a la que se pueden empalmar captores suplementarios y botones de avisos de urgencia. El representado en la figura C es muy adecuado para un chalé de tipo medio.

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