Orígenes del marmolado

El marmolado es una de las primeras técnicas de decoración de papel conocidas y se cree que tuvo su origen en Turquía. Los primeros marmolados importados a Europa se emplearon en cajas de dominó y de figuras de ajedrez. Hubo una época en la que el papel así decorado se producía en Holanda y se exportaba a otros países como envoltorio de paquetes de juguetes para ahorrarse el pago de derechos de aduana. A su llegada se desenvolvía con cuidado, se aplanaba y se vendía sobre todo a encuadernadores, que lo empleaban en sus mejores cubiertas.

Todavía hoy se sigue utilizando en la encuademación de libros. Resultan sorprendentes los maravillosos dibujos jaspeados que adornan las tapas de los libros antiguos. Pero la técnica tiene una infinidad de aplicaciones a veces poco aprovechadas. No sólo se puede marmolar el papel, sino también la madera, el plástico, las telas, el cuero, el cristal, el metal, el caucho e incluso la cera. Se pueden lograr originales efectos en bolsos de cuero, pañuelos de seda, faldas de algodón, cajas de madera, manteles de plástico, botes de cristal… En una palabra, en casi todo.

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