En anaranjado: la zanahoria

Nuestro mejor consejo vuelve a ser que utilice la variedad que mejor se adapte al lugar donde vive y a la época del año. En este cultivo las diferencias estarán dadas por el tamaño de la raíz y su color intenso o más pálido además del grosor de la corteza que puede ser más fina o más gruesa, siendo la primera la de más consumo. En cuanto al terreno , sembraremos la variedad de raíz más larga si disponemos de terrenos sueltos y profundos, mientras que en los más compactos y pesados elegiremos la de raíz corta que desarrollará mejor. La zanahoria se ubica junto con el puerro, la cebolla y el apio entre las plantas resistentes al frío, siendo la temperatura óptima para su mejor productividad la que oscila entre los 15 y 18º de temperatura media. Para ayudar la germinación de las semillas, proceso que dura para esta hortaliza entre 6 y 10 días conviene cubrirlas con un poco de arena, lo que favorecerá su desarrollo dado que son muy pequeñas. No debemos confundir este proceso con la salida de la plantita que demorará más tiempo: entre 15 y 30 días, según las condiciones particulares del cultivo.

La zanahoria no admite trasplante es decir es de siembra directa y debemos calcular alrededor de 1 gramo de semilla por m2. Una vez que han surgido las plantitas nuestra labor primera será el clareo. Las raíces necesitan un espacio mínimo de desarrollo que oscila entre los 6 y 11cm entre una planta y otra y una distancia entre hileras que varía entre los 15 y 45cm aproximadamente según la variedad. Esta labor la repetiremos sucesivamente hasta lograr la distancia deseada entresacando las más grandes para consumo aunque no estén totalmente desarrolladas. No debemos olvidar tampoco la eliminación constante de hierbas que quitan nutrientes al terreno e impiden el “engorde” óptimo de las raíces.
El ciclo de cultivo de esta especie es muy amplio y puede durar desde la primera recolección a los cuatro meses hasta los 8 según la variedad.

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