Avenidas de madera en jardín

A la hora de elegir material de pavimentación, se suele adoptar la piedra y otros revestimientos duros de este estilo. Muchas veces no se piensa en el uso de gruesas vigas de madera, que resultan de fácil colocación. Los materiales más adecuados para este uso son las traviesas de ferrocarril o las vigas de recuperación procedentes de derribos.

Si las vigas han sido completamente impregnadas de un producto de protección antes de instalarlas en el jardín, la avenida se conservará durante mucho tiempo en perfecto estado. Un lecho de guijarros o de grava constituirá un buen asentamiento.
Unas vigas antiguas recias pueden quedar semiencastradas en un material similar, bastando para ello realizar unos surcos profundos en un lecho de piedras ya existente o bien dejarlas simplemente sobre un suelo desnudo antes de rellenar los intersticios con guijarros de un tamaño adecuado. De esta manera, las vigas se hallarán firmemente retenidas. Se podrán emplear largos diferentes para crear un borde irregular y ofrecer así un aspecto más rústico.

El camino que aparece bajo estas líneas descansa sobre un suelo de cantos rodados por un lado y linda con un césped por el otro, logrando así un punto de unión entre dos partes de un jardín. Las traviesas se han colocado empalmadas por los extremos para lograr una mayor diferenciación con la disposición que se muestra a la derecha. Unos escalones unen este paso con la avenida más tradicional de hormigón situada en el fondo, rodeando el césped.

Las avenidas de madera envejecen de una manera diferente a las de piedra o de ladrillos. Con el tiempo, se van cubriendo de musgos y liqúenes. Si bien estas proliferaciones añaden un cierto encanto, es importante combatirlas en ciertos sitios de paso, pues en días de lluvia pueden ser muy resbaladizas. Los bordes con musgos surten, por otra parte, un gran efecto.

Deja un comentario

Tu comentario