Colocación de estribos

Mientras el mortero endurece, se pueden fijar los estribos a lo largo de la pared existente para que pueda soportar la carga en el otro extremo de las vigas. Se toma en primer lugar la distancia comprendida entre el suelo y la parte superior de la solera. Si el suelo está a nivel, se trasladará esta medida a la pared opuesta y servirá de guía para determinar el emplazamiento de los estribos.
Se empieza desde el centro de la pared y luego se avanza hacia los extremos, marcando los alojamientos que deberán realizarse. El centro de cada estribo debe hallarse a 400 mm del siguiente y la parte inferior de cada uno de ellos exactamente al mismo nivel que la parte superior correspondiente a la solera de la pared opuesta.
Una vez establecido cada uno de los puntos de los estribos, así como su alineación, se realizarán los alojamientos con ayuda de un martillo y un cincel. Es conveniente protegerse con gafas para este trabajo.

Se procurará ensanchar el fondo de los alojamientos para introducir cómodamente el mortero cuando se hayan colocado los estribos. Si resultara difícil realizar los agujeros debido a la dureza del ladrillo, se empleará una taladradora eléctrica dotada de una broca de metal duro y de un dispositivo de percusión. Se ensanchan las aberturas practicadas mediante un cincel y un martillo para que quede un alojamiento de paredes rectas que puedan acoger correctamente el estribo.
Cuando se hayan realizado todos los alojamientos, y tras haber comprobado que los estribos se introducen bien, se rocía el interior con agua; ésta acabará de expulsar el polvo restante y al mismo tiempo proporcionará al mortero una mejor adherencia.
Para retener los estribos se prepara un mortero en la proporción 1:3 y se introduce en los alojamientos mediante la paleta. No hay que rellenarlos completamente, de manera que, mientras esté aún tierno el mortero, se puedan introducir los estribos en su lugar y regular su posición definitiva introduciendo calces de piedras o cascotes en los bordes del alojamiento.
Una vez cerciorados de la correcta alineación de los estribos, se procede al rejuntado de la pared exterior con mortero y se dejan secar la solera y los estribos durante veinticinco horas, por lo menos, antes de proceder a montar las vigas.

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