Preparación de la encuadernación

La técnica artesana tiene en su haber muchas maneras de llevar a cabo una encuademación y de dotar de tapas una serie de fascículos o de pliegos, pero en el fondo, siempre se sigue un mismo principio. Se trata de realizar con un hilo algo grueso un cosido de tipo especial que, reteniendo entre sí los pliegos mediante un sistema de unión a base de cintas o bramantes, permite mantenerlos unidos formando un solo bloque.
■ El conjunto de los fascículos recibe unas hojas complementarias de papel grueso y resistente (tanto al principio como al final) denominadas guardas, que proporcionan una mayor consistencia a todo el conjunto y lo protegen. Naturalmente que, según la importancia de los pliegos que se reúnen, las tapas serán más o menos rigidas y se podrá acabar y decorar de distintas maneras.
■ Para proceder a una encuademación sencilla se precisan unos materiales elementales y básicos que se pueden procurar en una tienda que disponga de un buen surtido de papeles o en tiendas que sirven a los encuadernadores: unas cuantas hojas de papel blanco recio para utilizarlo en las guardas; papel de hilo, cola blanca, hilo ele lino; cinta tic algodón o cáñamo o, simplemente, un bramante de cáñamo recio; cinta de seda para cabeceras del lomo denominadas cabezadas; cartón algo fuerte para las tapas; tela o bien hojas de tela plastificada para el recubrimiento de las tapas y el lomo.

El cosido.
■ Se trata de la operación más importante y se puede decir que, si se ha realizado como es debido, toda la encuademación se mantendrá establemente: los elementos que se incorporarán después y los sucesivos encolados, no podrán mejorar un trabajo de cosido mal hecho.
■ Después de haber ordenado las guardas y los fascículos en el orden correcto y bien apilados se procederá al cosido de estos elementos uno por uno. El trabajo que hay que realizar consiste en un cosido a lo largo del pliegue, haciendo entrar primero el hilo desde afuera como a unos veinte milímetros del extremo inferior, haciéndolo salir y volver a entrar dos o más veces (según cuál sea la dimensión del libro) de manera que se logren dos o más pasadas externas en las que queden trabadas las cintas o bramantes.
■ Todos los fascículos deben coserse según el mismo sistema y, poco a poco, se hace pasar un bramante o cinta dentro del relativo espacio entre hilo y fascículo o pliego. De esta manera se obtiene un conjunto de pliegos unidos entre sí por medio de dos o más cintas o bramantes.
■ Las partes iniciales y terminales del hilo de cada fascículo tienen que ligarse y retenerse entre sí, formando así dos cor-doncitos o cadenillas. Las cintas se tienen que cortar con un margen de 20 mm de más de todo el grosor de los pliegos reunidos: servirán para ser encolados estos extremos después de haber colocado las guardas.
■ Las guardas son las dos páginas blancas que se presentan en el inicio y al final de un libro. Sirven para proteger las páginas de un contacto directo con las tapas y también para crear un medio físico de enlace entre el conjunto de pliegos con las tapas. Cada guarda está constituida por un folio plegado a lo largo de la línea central, de manera que tenga la misma medida que las páginas de los pliegos que se encuadernan.
■ Una cara de la guarda se aplica sobre la primera página del primer pliego y se encola a lo largo del mismo en una anchura de 10 mm del canto interno. El encolado se realiza siempre con cola blanca aplicada en poca cantidad para no empapar demasiado el papel. La presión sobre la parte encolada se practica con un palillo de hueso que resbala bien sin dejar huellas sobre el papel. Cuando la página de guarda que se halla en contacto con el volumen ha quedado encolada, se puede proceder al encolado de los’trozos de cinta o de bramante que han quedado sueltos en el lomo de los pliegos cosidos.

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