Archivos para Afilado de herramientas Categoría

    Afilado doméstico

    Es que cortar con una hoja que no penetra, llega a producir fatiga y dolor en las manos de tanto empujar, frotar y tironear. Y el malhumor viene por añadidura.
    Para evitar esta desagradable situación sera’ necesario tener la cuchilla bien afilada. Así brindará un corte limpio y sin esfuerzo. Es totalmente falso que un filo cortante es peligroso por las heridas que pueda ocasionarnos. Tomando el cuchillo a plena mano por el mango, y controlando los movimientos es muy difícil dañarse. Por el contrario, cuando el corte es defectuoso, a tirones, es más probable que se produzca un descontrol de la fuerza y la hoja busque nuestros dedos.

    Previo.
    Antes de comenzar este reportaje hay que sentar un par de precisiones: el fuerte contenido ácido de la cebolla ataca y deteriora los filos. En menor grado el de las manzanas (ácido málico) y el contenido en las verduras y hortalizas en general. Pero mucho más que estos agentes químicos el aplanamiento de los filos se produce por cortar sobre superficies de loza, o enlozadas, mármoles, piedras y acero inoxidable. También se desafilan los cuchillos por pelar papas sucias y limpiar verduras con sedimentos del riego o las lluvias. (La arena actúa como esmeril).
    La mejor guardiana de los filos es la tabla de picar carne y lo peor que puede sucederle al cuchillo de cocina es que le salgan dientes. Generalmente éstos se producen por usarlo como hacha de mano creyendo que hasta los clavos y alambres se pueden cortar.

    Primera estación:
    El desbaste o vaciado: Una piedra de carburo de silicio montada sobre un eje con capacidad de giro suave, sin traqueteo y con velocidad no superior a las 2.000 vueltas. De lo contrario quemaría el metal haciéndole perder el temple.
    La piedra no debe mojarse ni aceitarse. La condición ineludible es que su redondez sea perfecta y también la planitud de la superficie de trabajo. La presencia de surcos o chanfles auguran resultados defectuosos.
    Para dejar plana la cara frontal de la piedra debe hacérsela girar aproximándole una piedra de mayor dureza o un trozo de widia. De a poco se le quita el sobrante hasta que el surco o el chanfle desaparezca.

    Segunda estación:
    Nadie suponga que lo más importante es el taller de afilado. Piense que con un buen taladro (de velocidad variable, es ideal) y un tornillo adaptador universal puede realizar un vaciado casi profesional.
    Pero,¡alerta! el ingrediente que no debe faltar es la concentración. El profesional no se distrae porque el mínimo error puede estropear el trabajo y habrá que comenzar de nuevo. Las pérdidas de material son irrecuperables.

    Tercera estación:
    Desprendimiento de chispas. Aparecen en la medida que se va presionando el acero contra la piedra. Hay que controlar el calor y avanzar parejo en el desgaste. Una presión exagerada producirá un color azul en el metal y después virará al rojo vivo. La pérdida del temple es inevitable. Antes que esto ocurra, vaya mermando la presión, y si es necesario, enfríe la hoja mojándola en agua limpia.
    Cuanto más pareja sea llevada la línea que va del filo al lomo mejor será corte También más penetrante porque no tendrá curvaturas que lo frenen.

    Sierra siempre afilada

    Para evitar que la sierra se atasque mientras se está serrando durante el corte, la hoja de la herramienta debe hacer un surco más ancho que su grosor. Para ello, es necesario restaurar las hojas de las sierras periódicamente realizando un triscado en la punta frontal de sus dientes, y, finalmente, afilándolas.
    Con ello se separan los dientes de la sierra, unos hacia la derecha y otros hacia la izquierda, con una lima triangular que sea fina. Coloca la sierra en horizontal, sujetada en el banco, y pasa la lima en perpendicular con un vaivén de derecha a izquierda. Se trata de hacer pasadas ligeras, porque si se tuercen o separan demasiado los dientes, podríamos lograr el efecto contrario y dificultar el aserrado.

    Afilado de herramientas de corte

    El correcto afilado.
    Gubias y cuchillos: o están superafilados o no sirven para otra cosa que no sea arrancar la madera. En el número 90 de nuestra revista BRICO se publicaba un artículo sobre afiladoras eléctricas; en él se habla del afilado de formones, escoplos y gubias. En la foto se ve una muestra de lo que no debe faltar a cualquier bricola-jero, como estas tres piedras:
    1. Piedra de Arkansas, con un borde agudo y el otro en curva, 4,81 €. El aceite, 4,83 €.
    2. Piedra japonesa de tallista, 13,53 €.
    3. Piedra de afilar en seco.

    Consejos para maquinas para afilar

    NUESTRQ CONSEJO:
    Soluciones prácticas y econômicas.
    Aunque las tiendas ofrecen aceites listos para su empleo, fabricar tu propia mezcla es fácil y econômico: una parte de petróleo y otra de aceite de motor. Recicla los botes de medicamentos con dosiliiailor para guardaria.
    Desmontar la muela del torno es algo trabajoso; en vez de ponerla o quitaria cada vez que se termina de usar, es mejor colocar una bolsa de plástico o una funda de tela sobre cila. No utilices la muela de afllado para los metales blandos (alumínio o cobre), ya que es muy probable que se atasque. El polvo proveniente del desgaste de l piedras cs abrasivo y, por lo tanto, perjudicial para los pulmones. Es muy importante llevar una mascarilla de papel cada vet que se lije o enderece una piedra o una muela.

    Como cuidar piedras para afilar

    Como se cuidan los diferentes tipos de piedras.
    1. Lo ideal seria vaciar el recipiente de la muela de agua después de cada atilado, pero en muchos tornos este recipiente está atornillado. A pesar dei inconveniente, es recomendable desmontado cada cierto tiempo para eliminar los resíduos.
    2. Golpea suavemente Ia muela desmontada con el mango de una herramienta. Deberá producir un sonido agudo y claro; si pro-dujera un ruido apagado seria sintoma de que Ia muela está astillada y puede ser peligrosa.
    3. El canto de una muela debe estar derecho y perpendicular a los flancos. Para enderezarlo de manera efectiva existen piedras y herramientas diamantadas específicas. Resultan bastante caras, asi que es mejor mantenerlas en buen estado.
    4. Si no tienes una herramienta específica, puedes utilizar un trozo de una muela rota. El proceso es más largo, pero sale más barato. Hazte una plantilla para guiar el trozo de muela sobre el porta-herramientas, paralela al canto.
    5. Las partículas de polvo en suspensión que hay por todo el taller tienen tendência a estropear prematuramente las piedras y las muelas. Guarda el material en su caja; si son piedras de agua, mételas en un recipiente con agua y lejía.
    6. El polvo y los sedimentos dei atilado acaban por embotar Ia mayoría de Ias piedras. Límpialas en agua hirviendo (si son piedras de agua), o dejando que se empapen durante unas cuantas horas en gasolina (si se trata de piedras de aceite).
    7. Incluso si procuras utilizar toda Ia superfície de una piedra, es inevitable que se vaya haciendo un hueco. Enderézala sobre un trozo de papel de lija fino colocado sobre una superfície completamente plana: un tablero, el banco de trabajo…

    Afilar herramientas

    Límpialas a fondo para eliminar la grasa.
    • Guarda las piedras de agua en un recipiente con aguay medio tapón de lejía para evitar que se desarrollen bactérias, que
    forman una película de grasa.
    • Coloca las piedras diamantadas en su bote original. El soporte metálico que llevan se puede oxidar; si sucediera esto, límpialas con ácido clorhídrico (salíumant). Las piedras de aceite se lubrican con una mezcla mitad petróleo, mitad aceite de motor.
    • Es recomendable que las piedras de aceite pasen toda una noche metidas en gasolina. Si la piedra está saturada, sumérgela en agua fria que luego pondrás a calentar lentamente. Deja que se empape durante una hora y sécala perfectaniente.

    Piedras para afilar

    Mantener las piedras de afilar.
    Para que estén siempre a punto.
    Las piedras y muelas de afilar deben estar en perfecto estado. Te ensenamos como lograrlo.
    Todas las herramientas dei taller necesitan una puesta a punto de vez en cuando. Esto es especialmente cicrto cuando se trata de piedras y muelas dc afilar, ya que de su buen estado dependerá el mantenimiento de las herramientas de corte: fòrmo-nes, gubias, tijeras, cuchillas… Una piedra o muela en malas condiciones puede estropear el filo de una herramienta dc buena calidad.
    Como funciona:
    • La mayoría de los recipientes de las máquinas de afilar son incômodos de vaciar: están llenos todo el tiempo y los sedimentos se acumulan en el fbndo. Para limpiailos, dcsmóntalos, rompe con un dcstornillador la costra que se forma y lávalos debajo de un grifo.
    • A veces es necesario limpiar la muela dei torno y suele ser tambien imprescindible endereçaria. La limpieza puede hacerse con una simple brocha dura, pero el arreglo requierc una piedra para endereçar o una herramienta diamantada. Cuando cambies la muela, comprueba que la nneva no está agríetada: un cstallido puede ser peligroso. Y recuerda que una muela nueva casi siempre sucle necesitar un primer enderezamiento.

    Afilar herramientas

    CEPILLOS DE CARPINTERO Y FORMONES.
    Para que este tipo de herramientas se mantenga con su máximo poder de corte, tendrán que ser afilados después de cada sesión de uso. Lógicamente este afilado no ha de ser un afilado abrasivo, si no que ha de tratarse de un afilado con piedra especial y aceites lubricantes que faciliten el deslizamiento. Como es natural el afilado de este tipo de herramientas requiere una dedicación exhaustiva. Los profesionales lo han hecho tantas veces que con el pulso gradúan el ángulo de inclinación. Para los bricoladores, poco avezados en este arte, hay disponibles soportes que dan el ángulo correcto y que además ayudan a ejercer la presión adecuada, en el proceso de afilado. El ángulo correcto para el afilado de escoplos, formones y cepillos es de 30°, teniendo en cuenta que sus extremos tendrán un afilado en un ángulo de 25°. Con un poco de práctica se podrá ahorrar los soportes para afilado, solo hay que guardar la regla de mantener el pulso firme y deslizar sobre piedra, ejerciendo siempre la misma presión a lo largo de todo el recorrido. Cuando afilemos una cuchilla estrecha, tendremos que deslizaría a lo largo de toda la piedra, pues si friccionamos sobre un mismo punto continuamente, crearemos un desgaste excesivo en ese punto y hará inservible esta piedra si queremos afilar cuchillas más anchas, al quedar una superficie irregular en la misma. No hay que olvidarse de emplear en todo proceso de afilado, aceite lubricante y mantener la cuchilla siempre humedecida. Cuando terminemos con el proceso de esmerilado de formones, esco: píos o cepillos, se habrá creado una ligera rebaba por la parte de atrás de la cuchilla. Esta será eliminada inviniendo la cuchilla y deslizándola plana y ligeramente sobre la piedra. Nunca en forma vertical, porque destruirá el afilado. Este desplazamiento tendrá que ser horizontal con el mínimo ángulo posible. Como en casos anteriores, el proceso de afilado también lo podremos hacer con la ayuda de amoladoras eléctricas y con los soportes acoplables a dichas amoladoras. Como en el mercado, y sobre todo para nuestro uso, vamos a emplear di versos tamaños de cuchillas del gran número que existe, sería contraproducente, un soporte para cada una. Quizá la herramienta más apropiada para un taller de aficionado al bricolaje, sea la amoladora. Ésta nos permite un sin fin de trabajos, pues consta de un motor con diferentes revoluciones, al cual en su eje van sujetos dos ruedas abrasivas. Una de desgaste fino y otra de desgaste grueso o basto. No sólo nos permitirá afilar las herramientas mencionadas, sino que además, podemos reparar destornilladores mellados, martillos deformes, e incluso afilar cuchillos y tijeras.
    Con un mínimo de práctica podrá sacársele un altísimo rendimiento a esta herramienta. Como medida de seguridad, tener presente que hay de protegerse con gafas o antiparras para evitar que las esquirlas que desprendan, pudieran hacer daño. No es suficiente con las viseras protectoras que cuentan las amoladoras. Puede ocurrir que debido a las excesivas revoluciones a que giran dichas piedras, se produzca un recalentamiento en la punta que se está afilando. Si a continuación se la enfría con agua, se perderá el temple, y por lo tanto, su poder de corte. Aconsejamos evitar dentro de lo posible, que se produzca esta situación, actuando con presiones cortas y espaciadas, dando tiempo suficiente a enfriarse antes de la siguiente pasada.
    Con la ayuda de un soporte, sujeto a nuestro banco de trabajo, afilaremos todo tipo de mechas en una piedra abrasiva.
    Ejemplo de otro sistema de soportes para el afilado de nuestras herramientas.
    Diferentes soportes nos ayudarán a mantener el ángulo correcto en todo momento cuando
    trabajemos con piedras de aceite.

    Afilado de mechas

    AFILADO DE MECHAS.
    Las puntas de las mechas de taladro son fáciles de afilar, pero requieren más atención en el proceso. Cuando trabajamos con la maderas duras, las mechas pierden sus puntas con relativa rapidez y habrá que afilarlas con bastante frecuencia. Si esto es así, es recomendable adquirir un accesorio que incorpora dos ruedas abrasivas y que giran con el motor del taladro. Estas, automáticamente enfocan la mecha en el ángulo correcto y restituyen los bordes gastados, devolviéndole el filo perdido. Este aparatito sólo nos servirá para mechas de pared o metal. Las mechas para taladro de pecho y las de tres puntas, serán afiladas a mano. Éstas serán afiladas con una lima plana y delgada. Hay que pasarle varias veces por la parte interna de la punta y por los bordes cortantes. Se deben respetar los ángulos originales. Nunca afile la partes exteriores de la punta porque se arruinaría el afilado. Existen también unos pies que soportan la mecha mientras que la acercamos a una piedra esmeriladora. Su uso es muy sencillo, aunque al principio nos costará perder alguna mecha en los ensayos. Presione ligeramente, hasta conseguir el desgaste deseado, luego gire la mecha y repita el proceso, para que las dos caras tengan el mismo corte. Con este soporte podemos también corregir el ángulo de desgaste.

    Afilado de sierras

    Hasta las mejores herramientas pueden tener una vida muy corta si no les dedicamos un tiempo, para reparar sus mangos o afilar convenientemente sus dientes o cortes. Así mismo tendrán que estar correctamente guardadas y sólo serán empleadas en los trabajos a los que van destinadas.
    Las herramientas que nos servirán para afilar, puede que en un principio nos resulten complicadas, pero una vez que conozcamos su manejo, nos resultará fácil emplearlas y dará como recompensa unas herramientas siempre a punto.
    AFILADO DE SIERRAS.
    Muchas sierras como las de cortar metales o madera, tienen hojas de repuesto disponibles, que podrán ser rápida y cómodamente reemplazadas, tan pronto como pierdan sus dientes cortantes. Otras en cambio, como los serruchos de poda o los de aserrar madera estacionada y las sierras de costilla, necesitan tener sus dientes bien afilados, si se quiere obtener un buen servicio. Esto, para el aficionado bri-colador, es una tarea complicada y muy odiosa. Una dificultad es que tienen un número elevado de dientes y que además han de ser colocados en un ángulo correcto. En un banco de trabajo sujetaremos la sierra entre dos trozos de madera. Con esto evitaremos movimientos raros y eliminaremos bastante ruido. Emplearemos un trabador que colocará los dientes en su ángulo correcto. Es indispensable que se haga por orden uno detrás de otro. A continuación emplearemos limas triangulares para afilar cada cara de cada diente. Para conseguir que en el proceso de reparación de la siena, tengamos lodos los dientes a la misma longitud pasaremos una lima hori-zontalmente. Es casi seguro que después de varios meses trabajando con nuestra sierra, ésta tenga unos dientes más largos que otros.
    Con una lima triangular, aproximadamente dos veces superior al hueco, restauraremos uno por uno, la profundidad de cada diente, procurando que todos tengan la misma medida. La forma correcta de afilar cada diente es ir limando hasta conseguir que brille la punta de aquellos dientes que estén inclinados hacia nosotros. Luego andar otra vez el camino hacia atrás, con los dientes que miran en el otro sentido. Por ultimo, con la ayuda del triscador daremos el ángulo correcto a cada diente, con arreglo a las normas del fabricante y teniendo en cuenta, a qué trabajo vaya dedicada la sierra o serrucho. Si se coloca la sierra en un extremo del banco de trabajo se evitarán muchos paseos, hacia un lado y hacia el otro de la sierra en todo el proceso.

←Anterior