
La lista de posibles materiales susceptibles de poder ser utilizados como revestimientos de pared es infinita pues solamente está limitada por la capacidad de imaginación y de creatividad: cañizos, tejidos vegetales de tallos y ramas, telas metálicas con o sin forro, papeles metalizados lisos o arrugados, borujos de papeles de periódico o de revistas ilustradas de colores, estuches de cigarrillos, cajas de cerillas, cromos, sobrecubiertas de libros, alvéolos o estuches para productos alimenticios (de cartón o de plástico), cortinas o persianas de granos de madera, de cristal o de plástico, cordones de color, pasamanería…

Frente a estos productos comercializados de serie existen, en cambio, muchos otros materiales naturales o artificiales que pueden llegar a resultar un excelente revestimiento de paredes, tanto si es utilizado de modo general o bien solamente en un lienzo o parte del mismo para adquirir más énfasis.

Tanto en el caso de un espumado como de un conformado es evidente que el producto aportará un cierto grado de aislamiento térmico de la pared y según, cual sea la dureza de la superficie igualmente un mayor o menor aislamiento acústico. Recuérdese a este propósito que no hay que confundir el aislamiento acústico con una absorción fónica, pues mientras aquél puede quedar satisfecho por cámaras o alvéolos de aire o de vacío, la absorción acústica de los sonidos y ruidos producidos en una estancia solamente quedan conseguidos por materiales porosos, no lisos.