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    Algunas técnicas de la carpintería en obra

    Clavado con dos clavos inclinados. La resistencia a la tracción y la torsión se incrementa cuando a los costados se le fijan dos tacos o listones. Un encastre garantiza firmeza mayor. El corte debe ser realizado con precisión de manera que no haya holgura. Habrá que agregar un formón bien afilado a la lista de herramientas. Hay que tener en cuenta que los encastres no deben ser muy profundos porque la madera receptora se debilita. En general no deben superar 1/4 de la medida total. Desde luego que hay muchas variables: dureza de la madera, sentido de las vetas, presencia de nudos. La resistencia de una tabla es muy superior si la carga se aplica sobre las caras más angostas (tabla de canto) y se arquea con facilidad puesta de plano.

    Este encastre no ofrece riesgo. Frenará el desplazamiento lateral y con la tabla de canto resistirá mucho peso.
    Otra forma de lograr mayor resistencia de la madera se basa en el principio de repartir distancias creando nuevos ejes de fuerza. Aquí los encastres son imprescindibles, de esa manera los distintos brazos no pueden desplazarse.

    La escalera que se improvise para subir a un andamio o a cualquier nivel superior debe ser hecha con los peldaños encastrados con una separación entre 25 a 35cm. Mucho cuidado al seleccionar la madera: parantes y peldaños no deben tener nudos, asti-lladuras o golpes que la debiliten.
    En el caso de los andamios: seguridad y más seguridad. No se puede trabajar con comodidad en una plataforma temblorosa, con desniveles o sin baranda. Quien los construya debe seleccionar parantes firmes y largos. En caso de unirlos hay que entablillar o empatillar la unión y hacer un par de ataduras firmes. Los tablones de 2″ como mínimo cimbrarán sin crujidos y estarán libres de clavos, astillas o cualquier sobresaliente que pueda producir un tropiezo. Conviene darle una leve inclinación hacia la pared y la base debe apoyar sobre trozos anchos de madera. Lateralmente, tablas clavadas en diagonal evitarán que se deformen los ángulos de las perpendiculares. Si se las pone en forma de cruz, mejor. No ahorre en seguridad y trabajará más tranquilo logrando mejores resultados.

    Trabajos frecuentes de carpintería

    Los trabajos de carpintería en obra son variados. Algunos ineludibles y otros, accesorios. Con una tabla hacer estacas, con dos estacas, hacer un caballete simple, con tres uno doble, son trabajos elementales pero que no se pueden evitar a la hora de trazar los cimientos. En el caso de tener que demoler casi seguro que tendremos que usar algún puntal y el carpintero se las ingeniará para lograr la resistencia máxima de los tirantes. También tendrá que preparar las cuñas que se usarán para afianzarlo. Construir una arcada necesitará una cimbra. Vigas y columnas de hormigón requieren un buen encofrado.
    Al llegar a la cubierta, si se piensa en un techo de tejas el serrucho no parará de cortar listones, alfajías , tirantes, cabios y la cumbrera misma. Una buena sierra eléctrica se impone.
    Entre los accesorios hay quien se fabrica un cajón para tener un lugar donde encontrar las herramientas, los clavos y tornillos. Una mesa rudimentaria o banco de trabajo. A veces un par de caballetes para improvisar un andamio y otras, hasta una escalera de hoja única. Todos deben ser resistentes y no ofrecer riesgo a quien tenga que trabajar con ellos.

    Carpintería en obra

    Puertas, ventanas, persianas, etc., con sus marcos incluidos, se compran listos para colocar y pintar. Esto es carpintería de taller. Casi siempre será necesario un ajuste de luces entre el marco y la abertura, y revisión de bisagras. También colocación de cerraduras, pasadores, tiradores y picaportes. Digamos que esa es carpintería liviana, fina. Hay otra carpintería, la de obra, que es más basta, más pesada, pero no por eso deja de ser precisa.
    Aún cuando toda la construcción sea de albañilería, ladrillo, cal y cemento, esa carpintería estará presente desde el principio al fin. Es decir desde los cimientos a la cubierta.

    Herramientas.
    Un martillo de uña para poner y sacar clavos.
    Tenazas de buen corte y agarre: útilísima para ataduras con alambre y el arranque de grapas y puntas.
    El serrucho grande (60 cm aprox.) y unos 5 a 7 dientes por pulgada. Buen filo, buena traba, y la hoja sin reviramientos, totalmente plana. Al cortar maderas usadas en encofrados hay que estar atentos a la presencia de clavos y restos de arena y cemento que son enemigos del filo. A veces, llegan hasta hacer saltar algunos dientes del serrucho.
    Metro: imprescindible. Debe ser preferentemente, plegable, de madera. Las cintas de acero milime-tradas son útiles pero se adecúan menos a estas tareas.
    El lápiz de carpintero ayuda al mareaje, el cálculo y otras anotaciones. Muchas veces se prescinde de él y los cortes se marcan con el serrucho. La escuadra, en obra, se suplanta con una baldosa o mosaico, en caso de necesidad.
    Clavos de distintas medidas, casi siempre por encima de las 2″.

    Antioxido

    Fondos
    Antióxido: se aplicará directamente sobre, la superficie metálica, después de eliminar la herrumbe; si hubiera que masillar primero se aplicará el fondo.

    Carpintería metálica

    Sobre carpintería metálica.
    Se eliminarán manchas de grasa, aceite y óxido de la superficie a pintar, utilizando esmeril, cepillo de alambre, viruta de acero, etcétera. Las superficies pintadas que estén en buen estado recibirá rr un ligero lijado y limpieza con cepillo, o se lavarán con agua y esponja o con trapo y solvente.
    Las capas viejas de pintura se eliminarán totalmente si están en malascondiciones, usando removedor y limpiando luego con aguarrás. Otro procedimiento: eliminar la pintura vieja con llama suave y completar la limpieza con un cuchillo.