Archivos para Colocación de baldosas Categoría

    Baldosas para exteriores

    Resistente y con estilo.
    Ambiente pavimentado con la serie Duna, de Gres de Aragón.
    Las piezas base son el modelo Nubia, que auna belleza y una extraordinaria resistencia. Para ambientes interiores y exteriores. Esta serie dispone de piezas base de 33 x 33 cm, rodapiés, peldaños, esquinas de escalera, etc., y está compuesta por dos modelos (Nubia y Malí). Precio recomendado: Serie Nubia (33 x 33 cm), 21 €/m2.

    Baldosas modernas

    El encanto del hierro oxidado.
    La marca Venis, del Grupo Porcelanosa, presenta dos colecciones revolucionarias (Ossidis y Ferroker) basadas en el hierro oxidado, tan de moda en los ambientes actuales. En la imagen podemos ver el pavimento mod. Ferroker (44 x 66 cm). Precio recomendado: 42,54 €/m2.

    Baldosas mosaico

    Lo ultimo en pavimentos.
    BALDOSAS QUE IMITAN LAVA, MOSAICOS, METAL ENVEJECIDO.
    Te hemos enseñado la técnica para colocarlos; ahora es el momento de escoger el suelo que más te guste. Aquí tienes nuestra selección.
    La misma serie, distintos formatos.
    Pavimento decorado con la serie Volcán, de Natucer.
    Combina piezas de distintos tamaños, colores y formatos. Precio recomendado: Tira Volcán Vesubio Mosaico (31,6 x 31,6 cm): 6,3 €/pieza. Cenefa Lava (31,6 x 6,5 cm), 9 €/pieza. Pavimento Volcán Vesubio (31,6 x 31,6 cm): 20,20 €/m2. Enlace Tira Lava Vesubio (31,6 x 63,2 cm): 12,19 €/pieza.

    Loseta

    Para determinar el contorno de una loseta irregular que corresponda a un rincón, se presentará la placa a recortar sobre la ya encolada que se halle más próxima al rincón. Se transportan a cada lado las dimensiones de los lados a y b. En la placa A se traza la prolongación de la línea x-y y se marca el punto z a la misma distancia de x-y. Marcar los dos últimos lados, recortar y encolar. Se tendrá que imprimir un giro al trozo de baldosa recortado ya que viene a ser una figura complementaria, opuesta por el vértice.

    Encolado y colocacion de losetas

    Materializados estos dos ejes se dispondrán las losetas en cruz resiguiendo los trazos o líneas establecidos. Simplemente se trata de una presentación sin proceder al encolado, pues con esta operación se podrá detectar si a lo mejor desplazando un poco el eje longitudinal o también el perpendicular a él cabe la posibilidad de que no se tengan que recortar todas las losetas que constituyan la hilada contigua a la pared que se hatomado como referencia de paralelismo.
    Pudiera muy bien ocurrir que corriendo un poco la línea central entrasen un número cabal de losetas y, por lo tanto, el recorte necesario para el ajuste quedase limitado solamente a tenerlo que realizar en la pared opuesta.
    Esto se comprobará tanto en una dirección como en la otra y para lograr la coincidencia cabal se preferirá aquella parte de la habitación en donde las losetas quedan más a la vista y no se hallen disimuladas por muebles u otros objetos. Sin que se pueda tomar como una regla universal, generalmente suelen ser las dos paredes que se oponen a la entrada de la habitación las que convendrá tener en cuenta para intentar buscar esta coincidencia de losetas que no se tengan que recortar.
    Esto siempre en el caso de que la habitación tenga una forma rectangular, pues en las irregulares convendrá partir de aquellas dos paredes que estén en ángulo recto.
    A continuación se procederá al doble encolado por zonas de actuación tanto de la loseta como de la región del suelo sobre la que se consolidarán. Actuar también en este caso según se ha explicado para la cubrición con baldosas de moqueta, dejando para el final el ajuste de aquellas piezas que se tengan que recortar.
    Las losetas que coincidan con molduras o salientes se tendrán que recortar de acuerdo con el perfil que aquellos ofrezcan. Para hacerlo más exacta y cómodamente es mejor recurrir a la confección de una plantilla con cartulina, la cual aplicada sobre la loseta dará ocasión a un recortado preciso con ayuda de un cúter o cuchilla en punta muy aguzada.
    También en el caso de tener que trazar grandes contornos que se tengan que cubrir (por ejemplo, los aparatos sanitarios de un cuarto de baño) resultará mejor realizar primeramente una plantilla y luego aplicar ésta sobre las dos, tres o más losetas que se tengan que ajustar. Retener las losetas entre sí con cintas adhesivas para establecer un perfil exacto y que no se produzcan desplazamientos entre ellas.
    Fijadas con cola las baldosas, si éstas no son ya barnizadas o recubiertas con una película de plástico, cabrá corregir cualquier desnivel que se haya podido producir entre las juntas (debido a una mala colocación o también a un defecto de fabricación en el grosor) procediendo a un lijado, preferiblemente con una lija-dora orbital.
    El polvillo producido en esta operación debe hacerse desaparecer con un aspirador antes de aplicar cualquier tratamiento superficial.

    Colocación de baldosas de corcho

    El uso de un cordel será una gran ayuda para llevar a cabo el trazado de los ejes a los que se ha aludido en la figura anterior.
    Extendido del pegamento sobre el suelo antes de proceder a la colocación de una serie de baldosas (en este caso, se prepara para ocho unidades). Hay que jugar con el tiempo de presecado de la cola y la dimensión de las losetas. Cortado de las losetas al llegar junto a la pared de la habitación. El mareaje de lo que hay que cortar se llevará a cabo del mismo modo que se ha explicado para las baldosas de moqueta autoadhesiva.
    Para el trazado del segundo eje se podrá recurrir a una escuadra de dibujo o de carpintero, al objeto de conseguir un trazo perpendicular al primer eje.
    Se presentará, sin encolar, una línea en cruz de «maestras» apoyándose en los dos ejes perpendiculares anteriormente trazados.
    Hay que prestar especial atención al recortado de aquellas losetas que tengan que colocarse junto a resaltos o molduras existentes en las paredes de la habitación. El encolado de las baldosas se realiza tanto sobre ellas como sobre el soporte, el suelo, utilizando siempre una espátula dentada y dejando secar el tiempo necesario para que la cola pierda adherencia al tacto. Por lo tanto, conviene actuar también en este caso por zonas cuya cubrición permita actuar con eficacia (es decir, que la cola repartida en el suelo y en el dorso de las baldosas ni sea demasiado fluida ni demasiado seca).
    También se partirá del centro de la habitación después de haber determinado los dos ejes geométricos de la superficie a pavimentar. Recuérdese que más importante que una exactitud meticulosa en el paso de un eje por el centro de la habitación, es que éste sea paralelo, al menos, a una de las paredes en el caso de que haya una desigualdad en paralelismo.
    El otro eje vertical al primero longitudinal, se lleva a cabo con ayuda de una escuadra o de una baldosa o plancha que esté perfectamente escuadrada.
    Estas líneas axiales se materializarán en el suelo por medio de unos trazos de tiza o de rotulador. También puede lograrse mediante un cordel tensado entre dos puntas hincadas.

    Baldosas, losetas o planchas de corcho

    Las baldosas, losetas o planchas utilizadas para revestimiento de suelos suelen ser conglomerados moldeados bajo mucha compresión, lo que proporciona una alta densidad, tal como conviene para poder resistir peso y ser hollados, sin que se deterioren, incluso en lugares de mucho tránsito.
    Para pasillos, lugares de estar, suele aconsejarse el uso del corcho simplemente pulido o encerado. Pero evidentemente mayor protección conseguirá un tratamiento superficial con un barniz de uno o de dos componentes (poluretánico, de poliéster e, incluso, epóxida).
    Para cuartos de baño, cocinas o aseos es preferible emplear las baldosas barnizadas en fábrica y mejor aún las recubiertas con una película de PVC transparente. Nota: Es recomendable dar una capa de barniz después de la colocación de las baldosas prebarnizadas en fábrica.
    Existen losetas contraplacadas con una hoja de 2,3 mm de grosor encerrada entre dos láminas de PVC que poseen extraordinarias cualidades de estabilidad dimensional y de rechazo al agua. Gracias a la incorporación de soportes de PVC se logran fabricaciones a base de materiales muy frágiles y que no podrían ser utilizados por ellos solos. Estas baldosas impiden filtraciones ascendentes por capilaridad en suelos que descansen directamente sobre la tierra, sin cámara estanca o subterráneo intermedio.
    El grado de aislamiento térmico y fónico dependerá naturalmente del grosor de la loseta.
    Asegurarse cerca del vendedor del tipo de material adecuado para suelos, pues no hay que confundir los que se destinan a revestimientos de paredes y techos con los que en el suelo deben resistir la fricción, pesos y acciones abrasivas de arenas que se aportan desde el exterior.

    Recubrimiento de un suelo irregular

    Otra manera de proceder al recubrimiento de un suelo de una habitación irregular, recurriendo a la colocación de las losetas en disposición oblicua, lográndose así no poner tan de manifiesto la falta de paralelismo (si lo hubiera) de las paredes.

    Otra manera de rellenar un suelo, particularmente si no es rectangular, es la que se indica en el croquis adjunto, donde cada loseta tiene el número del orden de colocación en que se irán fijando sucesivamente sobre el suelo. Las losetas que no pueden colocarse enteras se guardan para el final.

    Otros métodos para la colocación de baldosas autoadhesivas

    El orden de las sucesivas opera nes de colocación de las baldosas el más fácil para un aficiona Existen, sin embargo, otros meto que posiblemente son más eficace que incluso serán más recomení bles para utilizarlos en habitacio donde no exista un paralelismo tricto entre las paredes que ene rran la habitación.
    En lugar de ir cubriendo un cua de sector por líneas paralelas, en e caso las baldosas se van alternara de un extremo a otro de dicho sec en el orden indicado en la figura se adjunta en esta página. Ello o ga a trabajar con mucha precisi sobre todo en la fijación de las rr opuestas en una misma línea dia nal, ya que de no hacerlo así será fícil encajar exactamente la que rresponde al centro de dicha dia nal. En principio, esto no se producirá si después de haber determinado el centro, cada sector está establecido exactamente por dos líneas en ángulo de 90°.
    Obsérvese que se empieza siempre por el sector opuesto a la entrada de la habitación para seguir luego por el contiguo, también en el otro extremo de la entrada; a continuación por el más cercano pero lateral a dicha entrada y finalmente se cubre la zona correspondiente a ella. Los números ordinales situados fuera del plano indican la sucesión en los trabajos de cubrición. Naturalmente, si la puerta estuviera en el lado izquierdo el orden de sucesión de las operaciones de relleno sería inverso al aquí indicado.
    En este caso de colocación oblicua alternada se continúa ejerciendo presión ligera contra la baldosa anteriormente colocada, pero al colocar las intermedias la presión se realiza en diagonal contra las dos paredes de las baldosas que deben encerrarla (en este caso sería, la baldosa 6 la que debería comprimirse entre la 2 y la 3).

    Colocación de baldosas

    En la colocación de baldosas conviene partir del centro de la habitación y luego ir cubriendo de manera radial tal como se indica en el grabado que se acompaña.
    Los únicos problemas que le pueden surgir al aficionado consistirán en el recortado y ajuste de las últimas baldosas cuando se llegue a la pared; será muy improbable que coincidan exactamente sus bordes con el ángulo formado por pared y suelo. Pese a que ello pueda suponer una pérdida de material es conveniente que se haga tal como hemos dicho: a partir del centro y no arrancar a partir de una pared. Téngase presente que al hacer los cortes serán muchos los trozos que se podrán aprovechar, ya sea para suplir los espacios contiguos o bien para los de otro lado del espacio que se cubre. Interesa, por lo tanto, conservar en trozo recortado la indicación de sentido del pelo.
    En esta clase de revestimientos resulta muy fácil substituir una o más baldosas por otras en buen estado en el caso de haber sufrido un daño o desgaste.