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    En la colocación de baldosas sí procede por el sistema de hiladas verticales y procurando que tanto la baldosa superior como la inferioi carguen por lo menos 5 cm más allá de las líneas que se hayan establecido en la pared como límites (el ángulo que forma la pared con el techo c con el suelo, o también cualquier otra línea entre ambos ángulos, para dar lugar a una especie de cornisa o a un zócalo).
    El objetivo de esta previsión en exceso tiene como fin el tener que ajus-tar, recortándola, la moqueta en cada extremo de cada hilada.
    Desde luego si se traza una línea perfectamente establecida a nivel en un punto alto de la pared no habrá inconveniente en utilizarla como referencia de punto de partida de las baldosas.
    Lo que nunca debe hacerse es empezar las hiladas a partir del suelo. Aunque sea muy poco el desnivel del suelo tomar su superficie como punto de arranque es casi seguro que daría lugar a unas hiladas carentes de aplomado.

    Revestimiento con moqueta en forma de baldosas autoadhesivas

    Revestimiento con moqueta en forma de baldosas autoadhesivas
    Es evidentemente mucho más cómodo de colocar que la aplicación en forma de tiras. Ahora bien, hay que prestar mucha atención al soporte y proporcionar una buena capa de un aparejo que tenga buen agarre con el adhesivo incorporado en las moquetas, ya que de no hacerlo así pueden producirse desprendimientos de las baldosas, especialmente en aquellas habitaciones donde hay un alto grado de humedad.
    Por otra parte, las moquetas en forma de baldosas quedan más limitadas en su oferta y pudiera muy bien ser que no se encontraran en el mercado y en forma de baldosas au-toadhesiva el tipo de moqueta que se quiera utilizar. Así, es casi seguro que una moqueta de lana o de fibras artificiales con mucho velludo y espesa, no se hallará en baldosas. Cabe el recurso (si se quiere utili zar esta forma de colocación, po considerarla más fácil) de trocear 1; moqueta en baldosas en lugar de ti ras tal como se ha explicado ante riormente. Pero consideramos que e trabajo preciso del recortado en for ma de baldosa supone mucho má¡ trabajo previo que el que realmente se tendrá en la colocación con tiras.

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    Las medidas que anteriormente se han dado como anchura conveniente para las tiras son las que proporcionan una buena manejabilidad cuando trabaja una sola persona. Si se puede contar con la ayuda de otra persona evidentemente se puede lograr una progresión en el trabajo a base de operar con tiras de mayor anchura e incluso aprovechar las que ya vengan de fabricación (entre 1,20 a 2,20 m).
    En estos casos, si la moqueta posee orillos, la colocación se hace por tiras superpuestas (4-5 cm de una tira sobre otra), y se lleva a cabo el corte simultáneo de las dos tiras valiéndose de un cúter y una regla de metal aplicada en el centro de la parte superpuesta. Esta operación se realiza directamente sobre la pared, y después de haber encolado la primera y la segunda tira para poder así llevar a cabo el ajuste de la junta entre ambas tiras.
    Hecho el corte se arrancan los recortes de una y otra tira y se procede al rejuntado de los nuevos orillos cortados, utilizando una ruedecilla como la que se emplea para la fijación de las tiras de un empapelado.
    Si se aplica bien la moqueta con las palmas de la mano es casi seguro que sé conseguirá un buen encolado. Pero en el caso de que pudiera producirse un abolsado, cabrá la solución de practicar un corte en medio del mismo e introducir por uno y otro lado de los labios del corte cola con ayuda de una rasqueta o espátula, cuidando no manchar la moqueta (podemos protegerla con papel de periódico o de envolver retenido con cinta adhesiva).

    Parches moquetas

    Habrá ocasiones en que lo dilatado de la mancha o el fracaso en las acciones que se hayan llevado a cabo, recomienden la colocación de un parche, sustituyendo la parte afectada por otro trozo si se dispone con previsión del mismo.
    En otras ocasiones, los parches serán necesarios por haberse producido un daño material (una quemadura, un desgarrado con pérdida de material, etc.).
    Pero como sea que ésta es muy análoga a la que se emplea para colocar un parche en un empapelado y para la sustitución de una parte de un revestimiento plástico, remitimos al lector para mayor ampliación al proceso que se detalla con ilustraciones más adelante….

    ELIMINACIÓN DE MANCHAS COMUNES EN LAS MOQUETAS

    Clase de mancha Producto eliminador Manera de operar
    Pinturas sintéticas y grasas Aguarrás y disolvente o bencina Empapar una muñequilla con esencia de trementina y actuar contra la mancha cambiando reiteradamente los trapos (o papel esponjoso) a medida que se manchan. Acabar la limpieza con gasolina o con disolvente.
    Rojo de labios Alcohol, detergente Actuar primero como para el alquitrán y luego enjuagar con detergente.
    Salsas grasas Gasolina,

    disolvente,

    quitamanchas

    Actuar tal como se ha dicho para la cerveza.
    Sangre Agua fría, símil aguarrás y detergente Eliminar, tanto como se pueda, con agua fría y dejar secar. A continuación actuar con símil aguarrás, con tampones, cambiando cuando se ensucian. Enjuagar con detergente.
    Sopas Gasolina o disolvente. Detergente Empapar un trapo con disolvente o gasolina y tratar la parte manchada. Reiterar la acción después que haya secado. Enjuagar con detergente.
    Tinta Mezcla de 2/3 de agua, 1/3 de alcohol y unas gotas de limón, amoníaco rebajado Secar primero con un papel secante o un trapo poroso. Luego utilizar la mezcla citada aplicándola con un trapo limpio o una piel de limón. Finalmente aclarar con un solución de amoníaco.
    Vino tinto

    Vino clarete o blanco

    Alcohol, detergente Agua caliente Tratar tal como se ha indicado para la cerveza.

    Limpiar reiteradamente con un trapo empapado con agua caliente.

    ELIMINACIÓN DE MANCHAS

    Clase de mancha Producto eliminador Manera de operar
    Huevo (clara y yema) Agua fría y detergente Empapar la parte manchada con agua clara fría. Finalmente acabar con un enjuagado con tampones empapados con detergente.
    Laca (pintura) Disolvente y detergente Aplicar un trapo empapado con disolvente y eliminar la I mancha gruesa. Realizar aplicaciones reiteradas de disolvente. Cambiar el trapo a medida que se ensucia. I Lavar con detergente.
    Leche, nata Gasolina, disolvente y detergente Proceder como en las manchas de cerveza.
    Lechecondensada Agua caliente, tela de rizo, disolvente, detergente Actuar con un tampón de tela de rizo empapada con agua caliente y luego con disolvente y detergente.
    Liebres secos Agua caliente Aplicar reiteradamente un tampón empapado con agua caliente renovada.
    Licores dulces Alcohol metílico o etílico, detergente Empapar un trapo con alcohol metílico y sacar lo principal. Acabar de limpiar con agua tibia con detergente.
    Mantequilla, manteca Igual que se ha explicado para la cera
    Orines Agua con lejía, disolvente, o bien agua con vinagre Disolver en agua caliente un poco de disolvente, empapar un tampón y tratar el lugar afectado. Enjuagar finalmente con agua limpia o ligeramente acidulada con vinagre.
    Perfumes, colonias Agua caliente y alcohol Tratar reiteradamente con tampones empapados con agua caliente y luego con alcohol.

    Esta tabla será de gran ayuda para contrarrestar las manchas producidas en un
    revestimiento de suelo

    Mantenimiento para las moquetas

    La barredera mecánica sirve para eliminar las motas, partículas, hilos, etc., depositados en una moqueta, constituyendo una especie de preparación al desempolvado a fondo que se obtiene mediante un aspirador.

    Los aspiradores para limpieza de moquetas conviene que sean poderosos ya que deben eliminar el polvillo y pequeñas partículas que se han infiltrado en el fondo del terciopelo. Un aspirador con escasa capacidad de absorción no conseguirá arrastrar estas partículas del fondo y se limitará a limpiar las que hayan quedado en la parte superficial y más externa.

    Conservación de la moqueta

    De vez en cuando (cada mes) se puede proceder a una limpieza más a fondo pasando una bayeta limpia y frecuentemente enjuagada en agua clara, y luego escurrida a fondo. Esto proporciona un desempolvado superficial que aumenta el brillo de los pelos. Por otra parte, esta acción contrarresta en las moquetas sintéticas no tratadas la producción de electricidad estática.
    El uso de champús especiales para moquetas se llevará a cabo dos veces por año: preferiblemente al final del invierno y a primeros de otoño. Pueden emplearse indistintamente champús líquidos o en espuma, después de haber procedido a un desempolvado. Realizar una prueba en un rincón antes de dar como bueno el champú…
    No rebasar las dosis prescritas por el fabricante. Lo más eficaz y cómodo es pasar el producto al atardecer y dejarlo secar durante toda la noche (sin transitar por el lugar tratado). Al día siguiente se pasa el aspirador.
    Póngase mucha atención en la adquisición de los champús y preferié-ranse los que hayan pasado por un control de calidad, claramente indicado en el envoltorio.
    Un análisis realizado por un Instituto europeo al servicio del consumo ha puesto en evidencia que una gran parte de los champús que había en el mercado provocan un más rápido enmugrecimiento de la moqueta…
    Queda también el recurso de acudir a un profesional para que realice una vez al año una limpieza a fondo. Aquél puede llevar a cabo una labor mucho más contundente debido a los medios de que dispone que un aficionado con los instrumentos y los productos que se detallan. Sin embargo, esta intervención es muy onerosa.
    Una recomendación: utilizar un aspirador potente. Su costo, muy superior a los simples aspiradores domésticos, quedará compensado con creces por su eficacia y mayor duración.

    Primeros cuidados moqueta

    Inmediatamente después de su colocación, cualquier alfombra y moqueta pierde pelo y produce mucha pelusa. No hay que alarmarse, esto es completamente normal. Durante este período (unos dos meses) no hay que utilizar ni el aspirador ni ninguna clase de champú. Simplemente se barrerá con suavidad, siempre haciéndolo en dirección del pelo. Puede utilizarse, en cambio, con gran ventaja la barredera mecánica a la máxima altura que se pueda graduar, en el caso de que se disponga de un instrumento que permita esta graduación.
    Si sobresale algún tufo o penacho no deben arrancarse tirando de ellos, solamente se enrasarán utilizando unas tijeras.
    No hay que preocuparse si durante los primeros días aparece como un efecto superficial de reflejo, que será tanto más acentuado cuanto más espesa sea la moqueta. No se trata demanchas de fábrica. El espejismo irá desapareciendo con el tiempo.
    Mantenimiento periódico. Pasado el período de pruebas la moqueta será barrida regularmente, preferiblemente con una barredora mecánica con acción de vaivén reiterado.
    Complemento de esta acción es el empleo del aspirador, cuidando que la última pasada se haga siempre en dirección del pelo. Utilizar bases lisas en lugar de las provistas de pelos hirsutos. Atención a los embudos de material plástico pues son frágiles y su rotura puede dar lugar a un pinchado de pelos o tufos.
    Lo ideal sería pasar diariamente la barredera mecánica en aquellas piezas muy transitadas: comedores, pasillos, escaleras. Después de comer en aquellas habitaciones donde se efectúen las colaciones. En las otras habitaciones bastará realizar el barrido dos o tres veces por semana.
    Se intercalará una pasada de aspirador entre cada dos o tres pasadas de barredera. Es decir, según la cadencia expresada anteriormente, dos veces por semana en los lugares muy frecuentados y cada semana en los dormitorios y otras piezas.

    Mantenimiento y conservación de la moqueta

    Está perfectamente demostrado que un entretenimiento regular prolonga la duración de las moquetas. El polvillo que se acumula en los pelos de la moqueta contiene partículas duras, abrasivas e incluso cortantes que si permanecen durante tiempo sin ser extraídas perjudican gravemente las fibras textiles al ser pisada la moqueta.
    Por otra parte, los vahos depositados (humos grasos, gases liquidados o sublimados de hidrocarburos empleados como combustibles, etc.), hacen que aquellas partículas se consoliden, siendo entonces ineficaz la acción de los aspiradores corrientes domésticos. No hay qué decir que las manchas, particularmente las de productos orgánicos, favorecen la proliferación de microorganismos que atacan aquellas fibras, también de origen orgánico (lana, yute, algodón, etc.). También la polilla halla un excelente sistema nutritivo en estas impregnaciones orgánicas.

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