Archivos para Consejos moquetas Categoría

    Moquetas adecuadas

    La clasificación T1 y T2 acoge moquetas aptas para el uso doméstico en hogares con moderado tragín e incluso en edificios públicos no afectados por mucha circulación.
    Las moquetas englobadas dentro de la clasificación T3 son las adecuadas para hogares en que se produzca un intenso movimiento y actividades profesionales, también en lugares públicos con bastante actividad y en donde tiene lugar la circulación de vehículos con ruedas.

    Hemos creído importante exponer al posible consumidor de moquetas esta homologación, para que pueda exigirla en el momento de ir a adquirir una moqueta.
    Dentro de la clasificación T4 están comprendidas las moquetas capaces de soportar un gran tragín, ser constantemente holladas y sufrir desplazamientos de mesas, sillas y archivos.

    Clasificación de moquetas

    Siempre y cuando se tengan en cuenta unas exigencias mínimas de calidad de las fibras, así como de los medios empleados para fijarlas y retenerlas, las moquetas no están completamente excluidas de cuartos de baño y de lugares en donde se producen humedades.

    Para conseguir esta clasificación se han sometido las moquetas examinadas a 14 pruebas:
    1.a Análisis químico de las fibras utilizadas.
    2.a Número de rizos o bucles por unidad de longitud y evaluación de los puntos.
    3.a Determinación del peso de la felpa y de su densidad.
    4.a Medida de la resistencia al arrancado del pelo o rizo.
    5.a Resistencia de los recubrimientos del soporte.
    6.a Resistencia a la exfoliación (de-laminaje) de dichos recubrimientos.
    7.a Solidez a la luz de los coló: empleados.
    8.a Solidez al desgaste (pisada o ce) de los colores.
    9.a Solidez de los colores al lava en seco, con agua y con det gentes.
    10.a Modificación de la estructi bajo la acción de un uso coi nuado.
    11 .a Modificación del aspecto baj< acción del uso.
    12.a Resistencia  a  la presión tática.
    13.a Resistencia a  la presión námica.
    14.a Estabilidad dimensional.

    Colocación de moquetas

    Tiras metálicas para rematar el extremo de la moqueta sirven. También el ajuste en longitud puede hacerse fácilmente con una sierra de arco.

    Tira de contrachapeado provista de junte ser utilizada en la colocación de moquetas das y ancladas. Existen asimismo tiras mi provistas de anclajes por un lado, mientra; otro lado, ligeramente incurvado, se reto bre el primero para desempeñar un papel lente al de las tiras metálicas

    Proceso de la moqueta

    El proceso que ampliamente acabamos de describir con un detallado reportaje gráfico supone evidentemente el uso de unas herramientas especiales que no se hallarán fácilmente y que tampoco interesará adquirirlas si se tiene que llevar a cabo un revestimiento reducido, ya que no quedarían amortizadas.
    Cabrá la posibilidad de poderlas alquilar a algún instalador profesional especializado en este tipo de colocación.
    Pese a sus dificultades y exigencias las moquetas colocadas por este sistema son indudablemente las que ofrecerán, a la larga, mayores ventajas: La moqueta propiamente dicha descansa sobre un grosor de material blando (fieltro, muletón, espuma, etc.) que no solamente servirá para que la moqueta no quede tan afectada por el trajín que tenga que soportar sino que constituirá un excelente medio aislante, tanto fónico como térmico. Por otra parte, y en el caso de que la moqueta por deficiente tensado o por deformación de ella misma cobrase arrugas en medio de la pieza, podrá volver a ser retensada de manera muy fácil. Asimismo un recambio de material no ofrecerá ningún problema ya que arrancando los bordes anclados se recuperará prácticamente el soporte dispuesto para ser recubierto otra vez con un material de recambio.

    Desde luego interesa realizar esta clase de colocación con moquetas de buena calidad, de tejido compacto que no se desgaje o deforme al sufrir los atirantados a que debe someterse. Las moquetas de lana con doble cañamazo son quizá las más indicadas si bien hay que convenir que son también las más caras.
    Repitamos, no obstante, que, sin llegar a ser de muy difícil colocación y pudiendo llegar cualquier aficionado a buenos resultados, la moqueta colocada por tensado y anclajes de púas es la que ofrecerá más pegas por la dificultad de hallar los instrumentos adecuados para conseguirlo de manera cómoda v eficaz.

    Moqueta sobrante

    Esta pequeña parte de moqueta sobrante se remete en el espacio que se ha dejado entre la tira de anclaje y la pared (unos 6 mm). Esta operación se lleva a cabo con ayuda de una herramienta especial en forma de escarpa o pala ancha con la cual se va golpeando seguidamente la moqueta que hay que esconder.

    En el umbral de las puertas de paso a otras dependencias en las que no se tiende la moqueta, se emplean unas tiras metálicas que ya llevan incorporadas las tiras de anclaje. Una vez encolada la moqueta se remete debajo de la placa retornada que sirve de defensa y acabado a la moqueta.

    Las uniones entre trozos o tiras de moquetas pueden hacerse de varias maneras. La más cómoda es utilizar una tira que contiene una resina sintética que funde al aplicar una plancha eléctrica caliente. Mientras la resina está blanda se produce la unión del adhesivo entre la tira y el envés de la moqueta. Al enfriarse la resina resulta una unión muy fuerte, equivalente a una soldadura.

    Moqueta

    Uso del aparato tensor de rodilla para ponermoqueta contra la pared con el máximo atira miento posible.

    Tensada la moqueta contra la pared, el ancla de la misma contra las púas salientes se reali golpeándola con el martillo y haciéndola desli; a lo largo de la tira de anclaje.

    La moqueta sobrante se recorta con un cúter pa ra que no remonte sobre la pared sino que tod¡ ella se ajuste al suelo. El corte de una moqueti gruesa como la que aquí se emplea puede reali zarse más cómodamente con ayuda de un apa rato especial: la cuchilla del dispositivo se puedt regular exactamente para que se recorte y quede exactamente ajustada para remeter la moqueta tras la tira de anclaje.

    Clavado de moquetas

    Después de haber clavado todas las tiras con puntas resiguiendo el perímetro de la habitación, se coloca en el suelo el fieltro de relleno o el soporte que servirá para acolchar la moqueta. Este relleno se encola o se clava según la clase de suelo. En la ilustración se está procediendo a esparcir la cola por medio de una brocha.

    Momento en que se está colocando una tira junto a la pared (dejando unos 6 mm de separación, tal como se mostraba en el dibujo anterior). Obsérvese que las puntas están inclinadas hacia la pared para que al clavarse en la moqueta impidan que ésta se desprenda.

    Las tiras de fieltro o de relleno que se van colocando sobre el suelo deberán ajustarse entre sí lo mejor que sea posible, procurando que los orillos de uno y otro trozo queden perfectamente juntos. A la derecha de la foto se puede ver el aparato tensor de rodilla que se utiliza para tensar tanto el fieltro como la moqueta.

    Moqueta anclada

    La primera operación para colocar una moqueta anclada y tensada es la confección de unas tira de madera con el hincado de puntas inclinadas tal como se muestra en el dibujo anterior. Existe tiras prefabricadas, no hay necesidad de core
    truírselas uno mismo. También se tendrá que elegir el sistema para f¡j¡ en el suelo estas tiras o listones: podrán clavarse directamente en el suelo con clavos de acero, o bien utilizar tacos realizando previamente los respectivos agujeros. En algunos casos será una solución el emplear una cola de contacto suministrada en ambas superficies: en el revés de las tiras y en el suelo.

    Moqueta fijada por tiras o listones de púas

    El anclaje se realiza mediante tiras de madera provistas de púas.
    Hay algunos sistemas patentados que se fundan en un principio análogo al que de una manera simple puede realizar uno mismo.
    Para llevarlo a cabo bastará utilizar unos listones de madera cuyo espesor no sea superior a 4 mm y cuya anchura sea de unos 3 cm. En dichos listones están clavadas unas puntas, sesgadas de modo que formen al salir una inclinación de unos 45° y que sobresalgan unos 3 mm.
    Estos listones se fijan en el suelo y al pie de las paredes, dejando una separación de unos 6 mm y orientando el sesgo de las puntas contra la pared. En la figura que se acompaña se indican estas dimensiones y colocación del listón. La moqueta se podrá anclar sobre estas puntas y quedará retenida con toda eficacia, eliminando con ello el clavado y desclavado, cada vez que se quiera sacar y poner la moqueta. También será más fácil corregir los arrugados que con el tiempo se produzcan.
    Para anclar la moqueta se utilizará un tensor.
    Para poder anclarla es preciso utilizar una que sea muy apretada y de buena calidad. Las moquetas hechas con material regenerado (borra), con soportes poco resistentes, no son aptas para este sistema de fijación.
    Una vez tendida la moqueta y anclada, se doblan sus bordes con un destornillador.

    Moqueta fijada por clavado atornillado

    El clavado de la moqueta puede ser directo si se dispone de un suelo de parquet o de entarimado de madera, en cuyo material no hay dificultad de hacer entrar los clavos. Sin embargo, para evitar deterioros en la madera de sucesivos clavados, es preferible hincar en el suelo unos tacos o alojamientos especiales que para este menester se expenden en las ferreterías, consistentes en una especie de tubitos, dentro de los cuales se alojan cómodamente los clavos o tachuelas. Respecto a la fijación de los tacos o alojamientos de clavos, tendremos que proceder tal como ya se ha explicado en el apartado relativo a fijaciones; es decir, produciendo un agujero con un cincel o con la máquina de taladrar (con herramienta de acero especial o de widia), empleando un taladro del mismo calibre del taco que se quiera alojar. En este caso, es preferible emplear tornillos a clavos. Y aún mejor tornillos de acero inoxidable o de cobre, para evitar herrumbrados de la humedad que pueda transportar el suelo o las paredes colindantes.
    Antes de efectuar los taladros se presenta la moqueta sobre el sitio donde va destinada y se clava provisionalmente, después de haber hecho un dobladillo sobre sí misma de 2 a 3 cm. Entonces se recurre al tensor para atirantar la moqueta sobre la pared opuesta fijándola también provisionalmente. Se hace lo mismo con los otros dos lados y, finalmente, se clava definitivamente, guardando una separación entre clavos de 5 a 20 cm, según lo precise el tipo de moqueta que se coloca: las más blandas exigirán mucha mayor cantidad de clavos que las recias.