Archivos para Cuidado del parqués Categoría

    Cuidados cotidianos del parquet

    Cuidados cotidianos del parquet.
    • Cada día: pasa el aspirador o la mopa para evitar que la suciedad se pegue y apelmace. Las manchas se retiran con la ayuda de una fregona húmeda, sin mojar demasiado la madera.
    • Cada quince días: debes fregar con agua limpia y la fregona bien escurrida. Un chorrito de vinagre le dará más brillo.
    • Dos o tres veces al año: revisa las protecciones de las sillas, muebles y puertas para prevenir arañazos.
    Más vale prevenir:
    • Para evitar arañazos inoportunos y un desgaste excesivo en las zonas de paso o de más uso, lo ideal es que las protejas con alfombras.
    • Si quieres que el parquet no pierda brillo, elígelo con acabado satinado.
    • Coloca humidificadores para evitar que se reseque demasiado y se deforme.

    Rejuntados de entarimados

    Rejuntados de entarimados
    La madera al secarse se contrae puede dar como resultado que las te blas ensambladas lleguen a perde su consolidación debido a que la 1er güeta (macho) se ha encogido y salí do de la ranura (hembra).
    Para luchar contra estos posible accidentes caben algunos recursos:
    Después de haber procedido ; un riguroso desempolvado del suele introducir en los agujeros una cok fuerte a la que se hayan mezclado partículas de madera (preferible mente de la misma clase de las ta blas o de un trozo de tabla de repues to que se tenga). Repasar y enrasar la cola sobre la junta. La mejor cola \ más idónea para ello es la resina qpó-xida de dos componentes. Con la denominada rápida se podrá proceder más pronto a igualar la superficie con lija.
    En su lugar la masilla sintética del tipo madera a base de dos componentes también será una buena solución, pero según sea el color del entarimado no se logrará una tan buena igualación.
    Tanto en el primero como en el segundo caso es indispensable llevar a cabo un desengrasado y desempolvado a conciencia del interior de la raja.
    Otro procedimiento diferente y más adecuado para aquellos pavimentos que están dotados con encáusticos en lugar de barniz es el siguiente:
    Primero, realizar un desempolvado. A continuación proceder a una impregnación de toda la parte a tratar con esencia de trementina.
    Luego se realiza un mástique a base de esencia de trementina, cera, resina, tierra sombra u ocre, disueltos al baño de maría. Se procura hacer entrar la masilla tanto como se pueda y se enrasa con la rasqueta, después de haber secado por completo se lija y se vuelve a encerar.

    Mantenimiento y conservación de revestimientos de suelos a base de madera (parqués y entarimados)

    Mantenimiento y conservación de revestimientos de suelos a base de madera (parqués y entarimados)
    Como principio general y de manera periódica y regular limpiar los suelos con una bayeta de flecos (una fregona) empapada con un líquido lustrante del comercio.
    Para una limpieza a fondo:
    1. Si se trata de un entarimado del tipo tradicional con anchas tablas macizas empalmadas y ensambladas, dar una primera pasada con el estropajo de lana de acero y lavar luego con agua caliente a la que se habrá añadido una cucharada de lejía, con ayuda de un cepillo vegetal de pelos duros. Enjuagar luego rápidamente procurando emplear poca agua. Dejar secar de modo que le dé el aire y volver a dar cera de nuevo.
    Actualmente dan mucho resultado las ceras a base de siliconas si bien es algo más difícil conseguir brillo con ellas que con una cera normal. Pero en cambio el brillo conseguido se conserva durante mucho tiempo y el pavimento se convertirá en inmune a las manchas.
    Hay máquinas para encerar que las utilizan los profesionales. A lo mejor es posible alquilar alguna.
    Si la madera del entarimado está muy sucia es preferible proceder a un acuchillado o lijado mecánico hecho por uno mismo o por una empresa especializada.
    2. Si se trata de un parqué a base de baldosas con poco espesor de madera aparente, que normalmente ya viene servido vitrificado, bastará como limpieza corriente pasarles la bayeta humedecida, no empapada en agua.
    Evitar especialmente el uso de agua abundante que podría infiltrarse por las juntas entre baldosas y perjudicar el encolado de las mismas.
    Para proceder a un rebarnizado del vitrificado es preciso emplear un-producto a base de disolventes y procediendo según las siguientes fases:
    1. Repasar con el estropajo de acero toda la superficie hasta hacer desaparecer por completo el brillo. En el caso de que el parqué o entarimado hubiera estado previamente encerado, se procede también del mismo modo.
    2. Limpiar con gasolina (en el caso de que anteriormente el revestimiento hubiera sido encerado).
    3. Dar una capa de agua tibia sobre la superficie y cuando haya secado lijar cuidadosamente y hacer desaparecer el repelo que se hubiera formado.
    4. Dar a continuación la primera capa de barniz empleando para ello una paletina de cerdas suaves y aplicándola siempre en el sentido del veteado de la madera.
    Tener en cuenta las orientaciones que pueda dar el fabricante respecto a un uso especial de su producto y a la cantidad de tiempo de secaje antes de dar las sucesivas capas.
    Tener en cuenta al dar la última capa el tiempo que deba transcurrir para que seque completamente antes de que se tenga que entrar en la hab tación.

    Acabado del parqué

    El uso de la «fregona» humedecida ligeramente servirá para una limpieza corriente del parqué.
    Acabado

    El barnizado o vitrificación proporciona una resistencia que aumenta con el tiempo, ofrece un mantenimiento fácil y económico, dura bastantes años y, al propio tiempo, logra un acabado logrado y definitivo. Lo mismo da en mate, satinado o brillante.
    Convendrá elegir la clase de barniz en función de la humedad ambiental de la pieza revestida.
    Con humedades cercanas al 10-12 % (es decir, el caso más frecuente de humedad ambiental), utilizar un producto que dé lugar a que las tablas o tablillas empleados en el revestimiento acaben soldadas ya que siendo el barniz muy fluido (como un barniz de urea-formol en solución orgánica o un barniz de poliuretano) penetra en las rendijas.
    Si el entarimado tiene una humedad media inferior al 10 % (es decir se ve que está muy seco y presenta una buena homogeneidad en toda su superficie), podrán utilizarse todos los productos típicos empleados para el barnizado de la madera, incluidos los de urea formol en solución acuosa o bien hidroalcohólica.
    Si por el contrario la humedad ambiental es superior al 12 % se utilizará solamente un producto que tenga mucha viscosidad (urea formol en solución orgánica o poliuretano).
    Los encáusticos y las ceras serán los mejores acabados para esta clase de entarimados, siempre y cuando se procure buscar una cera dura del mercado, es decir la que contenga en gran parte cera de abejas de verdad. Naturalmente queda la solución de podérsela elaborar uno mismo fundiéndola (al baño de maría) con aguarrás. En las ceras, la esencia de trementina tiene tendencia a oscurecerlas mientras mayor cantidad de ella se diluya. Hay que poner atención, pues, en este detalle si se desea conservar una madera con el tono lo más parecido posible al natural.
    Aunque una cera diluida en poca cantidad de esencia de trementina sea más difícil de extender, siempre cabe el recurso de calentarla ligeramente y aplicarla tibia, lo que por otra parte favorecerá su impregnación en la madera.
    Independientemente de que después se haga recurso a ceras preparadas para mantenimiento de un parqué o entarimado, lo aconsejable es que la primera vez que se dé el encáustico se lleve a cabo con cera de abejas y aguarrás elaborado por uno mismo. O asegurarse de que el producto que se adquiere es realmente muy rico en cera, cosa que se notará por la resistencia que ofrece el producto al ser apretado con los dedos.