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    Lápices y utensilios de marcado

    El trazado de las líneas de trabajo se realiza normalmente con lápiz. El clásico lápiz de carpintero es de sección ovalada o rectangular (tanto la madera como la mina), pero no es indispensable: con un lápiz de dibujo o un portaminas provisto de una mina HB o B se puede realizar un buen marcado. Para llevar a cabo líneas de trazado muy fino puede utilizarse un punzón o un cúler, si bien convendrá repasar la raya con un trazo de mina.
    Para trazar sobre la madera líneas de troceado, o bien de labrado a media madera o de caja y espiga, resulta muy útil el trazador de carpintero; se puede adquirir en madera dura o de plástico, pero no será difícil construirlo personalmente. El bloque o cursor se puede fijar por medio de un tornillo en cualquier posición a lo largo de la varilla graduada en la que se lee la distancia existente entre el cursor y una punta metálica situada en el extremo de la varilla.

    Consejos para el uso de cintas métricas

    No todas las cintas métricas existentes en el mercado son de fiar, como tampoco son los metros plegables. Existen fabricaciones baratas en las que el grabado de las graduaciones y subdivisiones de las medidas representadas difiere -a veces con considerable error- de las auténticas medidas aceptadas. Aparte de una fabricación descuidada y sin control, en según qué cintas o metros pueden influir también la clase de material empleado y, especialmente en los metros plegables, las articulaciones de las varillas.
    Las diferencias (pueden existir de hasta 5 mm por metro) carecen de importancia para la medición de obras de envergadura y de mucho volumen o superlicie, como pueden ser algunas de albañilería, revestimientos superficiales al evaluar lo que se necesitará, así como para calcular el material necesario para trabajos con madera maciza, tableros prefabricados, paneles plásticos, material de aislamiento, etc. Pero sí serán importantes en trabajos de precisión tanto mecánicos, en los que es preciso un perfecto ajuste entre las piezas, como para muchas construcciones con diversos materiales (metales, madera, plásticos, etcétera) en que se ha de lograr que correspondan medidas de unos cuerpos como, por ejemplo, armarios, con los elementos que se les lienen que integrar (puertas, estructuras para cajones, etc.).
    Frente a todas estas irregularidades de los citados instrumentos de medición, se podrá tener bastante mayor seguridad con las reglas metálicas, las cuales pueden servir de contraste para identificar los posibles errores de cintas y metros plegables.
    En cualquier caso:
    1. Tomar todas las medidas siempre con el mismo instrumento.
    2. Valerse del mismo instrumento utilizado en la toma de medidas para plasmarlas en los trazados de la construcción para la que han sido tomadas.
    3. Si se tienen que realizar construcciones a partir de explicaciones y exposición de las mismas en dibujos acotados o a escala, valerse de un instrumento que haya sido preferiblemente contrastado con otro de garantía total o, mejor, utilizar reglas metálicas para el marcado de las medidas.

    Trabajos especiales con la sierra de vaivén

    Para efectuar cortes inclinados, aflojar el tornillo que retiene la suela o platina de apoyo y girarla en el ángulo que se requiera. El corte se realiza manteniendo la máquina inclinada. Conviene realizar el aserrado lentamente y reteniendo firmemente el aparato, pues una ligera desviación puede hacer que la hoja se fuerce y resulte dañada.
    ■ Para iniciar el corte en medio de un panel, se pueden adoptar dos soluciones. Si el grado de precisión y acabado no es importante, se practica un agujero en el punto de inicio y en él se inserta la hoja para empezar el corte. Pero si no se puede realizar el agujero, se apoya la hoja descansándola plana sobre la cara anterior y se va levantando poco a poco a medida que se penetra en el material. Conviene realizar unas cuantas pruebas antes de insertar un corte definitivo. Este trabajo de penetración en un punto cualquiera se hace más fácil con una sierra de vaivén de hoja pendular.
    ■ Para realizar cortes circulares, valerse de una pequeña escuadra fijada a la suela mediante un tornillo.
    ■ En algunas sierras de vaivén, la hoja puede disponerse en ángulo de 90″ respecto a su posición normal. Cuando se sierra con la hoja en esta posición, hay que operar muy lentamente y mantener el aparato con ambas manos. Esta operación resulta interesante cuando se tiene que trabajar cerca de un obstáculo o para conseguir una gran precisión.

    Sierra de vaivén y su corte

    Aserrar con la sierra de vaivén no resulta difícil, pero conviene adquirir experiencia.
    ■ Hay que mantener perfectamente fija la pieza que se va a trabajar, con tornillos de banco o herramientas de apretado, puesto que el movimiento oscilante de la hoja ocasiona vibraciones que pueden dificultar el trabajo.
    ■ La pieza sobre la que se opera debe tener la línea de corte distanciada del plano de apoyo de manera que la hoja pueda efectuar todo el recorrido sin obstáculos.
    ■ Si el corte ha de ser recto y paralelo a un borde, es práctico un accesorio en forma de T que se acopla a la suela o platina de la máquina. Así se consigue una excelente guía apoyando el canto de la T contra el borde de la pieza.
    ■ Si, en cambio, el corte se halla bastante lejos de un borde o no tiene que ser paralelo a éste, es preciso actuar a mano alzada o recurriendo a un listón que sirva de guía.
    ■ Regulada la velocidad en función del material sobre el que se va a operar, se encara la hoja sobre el punto inicial del corte y se pone en acción la sierra.
    ■ Es útil marcar el corte con una línea muy visible para evitar que el serrín producido por la máquina la esconda y para que se pueda reseguir dicha línea sin dificultades.
    ■ Mientras se realiza el corte, no hay que realizar un avance exagerado y con mucha fuerza, ya que se corre el riesgo de que la hoja se rompa.
    ■ Si la madera debe quedar muy bien acabada en los bordes, es conveniente fijarla sobre otro trozo de madera sobrante y realizar el corte de ambos simultáneamente: así el borde inferior no presentará astillados o rebabas.
    ■ El mismo procedimiento se adopta para realizar cortes en hojas metálicas, en tanto que para el recorte de hojas de plástico se opera de otra manera: se coloca la hoja de plástico entre dos de contrachapeado y se mantienen perfectamente unidas todas las hojas mientras se realiza el trabajo actuando sobre las tres a la vez.

    El funcionamiento de la sierra de vaivén

    El principio del funcionamiento es muy simple: un motor eléctrico, mediante dispositivos de rotación y una biela, ocasiona un movimiento alternativo de vaivén de un elemento de fijación en el que se retiene establemente la hoja. La extensión del recorrido que proporciona la hoja en este movimiento es la “carrera”.
    ■ Las hojas para sierras de vaivén tienen perfiles distintos según sus empleos. Hay hojas oscilantes y lijas; para cortes curvos y para cortes rectos; para madera, aglomerado y estratificados; para goma, materiales plásticos y fieltro; para hierro y otros materiales metálicos; con hojas de dientes de carburo de tungsteno (metal duro); con variedades para vidrio, cerámica y mármol.
    ■ El acoplamiento de la hoja al elemento de fijación se consigue de maneras diversas según el modelo; en general, se utiliza un tornillo que se aloja en un agujero situado en la parte superior, no dentada, de la hoja.
    ■ Las potencias pueden variar de 250 a 600 W; para los usos normales basta con una potencia de 300-350 vatios.
    ■ Las carreras que realiza la hoja por minuto vienen a ser, por término medio, de unas 3.000 oscilaciones, pero hay modelos de sierras que disponen de dos o tres velocidades y, en muchos casos, con regulación electrónica de velocidad.
    ■ La capacidad de corte está en función de la potencia y la longitud de la hoja. No suele superar grosores mayores de 50 mm en madera y de 10 mm en acero.

    Herramienta eléctrica sierra de vaivén

    La sierra de vaivén es, después de la taladradora eléctrica, la herramienta eléctrica más utilizada para trabajos de carpintería. Ello se debe a que permite realizar cortes bajo muchas condiciones, con gran rapidez y facilidad. Versátil, bastante potente y con garantías de seguridad, opera también sobre materiales muy diversos.

    Historia de una habilidad

    En 1924 nace en EEUU una compañía dedicada a la fabricación de herramientas eléctricas de mano y dos años después, bajo el nombre de SKILSAW. Inc. lanza al mercado una sierra circular de escaso diámetro (apenas 5 cm).
    El invento estaba destinado al corte de la caña de azúcar y la poca aceptación que tuvo determinó su pronta desaparición del mercado. No obstante, había marcado un rumbo y en 1928 se presentó la primera sierra circular SKILSAW con carcasa de aluminio y juego de engranajes helicoidales. Se modificó también el diámetro de la hoja, y el corte de la madera se volvió fácil y rápido. La industria de la construcción acusó el impacto de la novedosa máquina. La limpieza de los cortes y la velocidad que le imprimía al trabajo en la obra fueron el factor determinante para que el producto se impusiera.
    Aquel modelo se llamó SKILSAW tal como hoy se llaman, a más de 70 años, las de nueva aeneración como la HD 566080, la HD 5550-80 o la 1986-80, y marcó rumbo.

    Por ejemplo, la nueva SKILSAW 5365-80, es una herramienta profesional que por su precisión de corte, fácil manejo, amplias posibilidades de aplicación desde la carpintería de taller hasta la de obra, sumado a lo accesible de su precio hará las delicias del bricolador avanzado.
    Esta sierra circular tiene un motor de 1400 W a 220V. Realmente una potencia excepcional para impulsar un disco de 7 1/4″. Esto permite cortar sin dificultad hasta 62 mm con la hoja a 90° y 49 mm cuando se la ajusta para cortes a 45°.
    En cuanto a la durabilidad de la herramienta, tres bolilleros y un buje garantizan un rodamiento suave, buen reparto de las fuerzas y protección adicional para la vida de los engranajes helicoidales.

    Hay que sumar además la garantía total que ofrece SKIL, contra defectos de materiales y funcionamiento.
    El set normal de equipamiento que se provee con la máquina incluye una guía lateral milimetrada, regulable, una llave para el cambio de la sierra alojada en la carcasa para tenerla siempre a mano y una hoja de corte con dientes de carburo de tungsteno (alta dureza).
    Además, el eje tiene una traba que facilita el cambio de la hoja y en la empuñadura, diseñada para que la manejen diestros y zurdos, se encuentra un interruptor de seguridad que al más leve toque corta la corriente. La SKILSAW 5365-80 es la síntesis de 75 años de experiencia.

    Si de fuerza se trata

    Es común encontrarse en una emergencia doméstica y recurrir al uso de un destornillador. Para algunos casos, cualquiera sirve. En las situaciones en que los tornillos se resisten, cambia el canto. No cualquiera sirve. Al que no se le revira la punta, se le saltan pedazos y otros nos sorprenden cuando abrimos la mano y encontramos el mango desgranado. Ni qué hablar si le aplicamos algún golpecito necesario para salir del paso. Esto que acabamos de comentar sucede casi siempre con los destornilladores que no tienen marca y garantía de respaldo. Muchos de ellos son importados y se suelen vender en lotes a un precio más que tentador. Los resultados, invariablemente son decepcionantes.

    Lejos de esta tónica, la firma argentina viene esforzando por ocupar un lugar en el mercado ferretero a fuerza de mejorar la calidad tanto de las varillas como de los mangos de sus destornilladores, (más de 170 modelos, entre puntas planas. Phillips. Torx. Pozidriv, etc).
    Con tecnología de punta y trabajando sobre normas inlernacionalmente homologadas.
    Se emplea para las varillas una aleación de cromo-vanadio-molibdeno. El resultado es dureza y resistencia en la torsión. Si a esto se le suma control de calidad en el templado, en la rectitud de las varillas y en la perpendicularidad y grosor de los filos se logra una herramienta casi inalterable sometida al esfuerzo del trabajo.

    Los mangos son realizados en acetato de celulosa, material apto para soportar golpes aún en ambientes de baja temperatura. En líneas generales los solventes de taller no los atacan y no se deforman al someterlos a tracción y presión. La aislación eléctrica para las tensiones usuales es total y brinda un margen extra de seguridad aún en voltajes elevados.

    Pelar cables eléctricos

    Si deseamos pelar el extremo de un cable y no disponemos de las herramientas adecuadas, podemos quemar el extremo con un encendedor y tirar del plástico sobrante. Los hilos de alambre quedarán al descubierto, pelados e intactos.

    Coser y cantar

    Si al coser, humedecemos las agujas por la transpiración de las manos, podemos hacer una bolsita rellena de arena fina como alfiletero. La arena limpiará las agujas, dejándolas pulidas y sin gota de transpiración.

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