
En el caso de un panel dañado cabe la posibilidad de reemplazarlo a base de cortarlo por la mitad y sacar uno y otro trozo del alojamiento o perfil de soporte que lo retuviese. Habiendo cortado el nuevo panel a la longitud deseada se practica una ranura en la parte interior para facilitar el doblado y reinserción en el alojamiento o perfil de sustentación.

Los paneles una vez colocados conviene que sean objeto de una limpíeza regular, pasándoles el aspirador y eliminando las eventuales manchas que pudieran haberlos perjudicado.

Análogamente, en pleno panel se podrá realizar un vaciado o ranura con abertura de 90°, cuidando en no llegar hasta la moqueta para doblar los dos lados y conseguir una pieza en ángulo recto para forrar una esquina, sin necesidad de tener que recortar dos paneles y entregarlos a tope con una solución de continuidad muy evidente. Incluso realizando varios cortes longitudinales paralelos entre sí por el revés del panel se podrá conseguir el que éste pueda conformarse alrededor de una superficie curvada o irregular.

Para compensar las irregularidades superficiales de paredes se emplea una masilla especial (igualmente con condiciones de aislamiento acústico).

Esta masilla suele aplicarse en dos fases: Primeramente se reparte con una espátula sobre el dorso del panel y luego se depositan toques de cierto grosor sobre las zonas que previamente se han encolado, a intervalos de unos 30 cm entre ellos.
De esta manera al colocar los paneles en su lugar y al ejercer presión contra la pared se extenderán el material de masilla sobre la pared consiguiéndose fácilmente una alineación y aplomado correctos.