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    Como reformar una cocina

    Cómo convertir lo viejo en algo nuevo.

    Para reformar una cocina sin mucho gasto hay que poner en marcha la imaginación. En primer lugar hay que decidir el estilo que se pretende emplear y después acomodarlo todo a este criterio.
    Si se está cansado de los viejos elementos de cocina, se les puede dar un aire nuevo. Se puede poner un revestimiento plástico adhesivo, cambiar las manijas y tiradores de puertas y cajones… todo ello resultará fácil y menos costoso que cambiarlo todo.
    Un conjunto de armarios desiguales podrá resultar pintoresco si se pintan del mismo color y se igualan con accesorios de metal. Incluso un cuerpo de cajones puede convertirse en un mueble de cocina si se les sabe sacar partido. Un grupo de cajones inferiores quedará convertido en un conjunto armonioso disponiendo sobre todos ellos un tablero continuo, a modo de superficie de trabajo.
    Los azulejos constituyen una agradable variante de las superficies de trabajo plastificadas. Para ello se elegirá un material sólido y un adhesivo resistente al calor y a la humedad.

    Observando atentamente el entorno se hallarán muchas ideas válidas para aprovechar el espacio en el interior de los armarios. Con cubetas giratorias, portaplatos y otros accesorios se puede sacar partido del espacio y dejar al mismo tiempo los diferentes objetos al alcance de la mano.
    Una estantería sencilla colocada sobre un aparador desempeñará el papel de vasar. Si en la cocina no hay espacio suficiente puede instalarse en una sala de estar para colocar la vajilla y la cristalería.
    Se puede pintar o barnizar un barrote o un mango de escoba y ponerle anillos de cortina, fijándolo en la pared para colgar en ellos algún utensilio de cocina. En vez de disimular los objetos se procurará exponerlos libremente. Este es un modo de imprimir un toque de personalidad a esta parte de la casa.

    Algunas sugerencias para tu proyecto de cocina

    Algunas sugerencias para el almacenamiento.
    Generalmente es más fácil realizar un proyecto de cocina cuando se parte de cero. Pero si no hay otro remedio que aceptar algo ya existente se debe tener en cuenta que es fácil desplazar los armarios tanto si están sobre el suelo como colgados en la pared.
    En una cocina estrecha no hay que perder un valioso espacio del suelo ocupándolo con armarios. Unas estanterías con profundidades diversas ofrecerán un lugar decorativo para almacenamiento; pueden ir desde el suelo hasta el techo.
    El sistema de estanterías con los objetos a la vista es, sin duda, muy práctico, ya que en función de los medios y las necesidades se podrán ir añadiendo nuevas estanterías. Cualquier madera puede servir.
    La parte inferior de las estanterías puede emplearse asimismo para guardar cosas: unos cuantos botes de confitura o conservas con tapas metálicas pueden servir fijando las tapas debajo de las estanterías. Bastará hacer girar el bote para poder colocarlo o sacarlo, guardando dentro del mismo lo que convenga. En el comercio existen también cajoncillos que se deslizan en guías que se pueden fijar debajo de las tablas.
    Por regla general suelen incorporarse armarios de cocina en la parte alta de la habitación. Pero si no se quiere tener todo con puertas se pueden reunir todos los elementos que se quieran quitar de la vista en un solo lugar, despejando así el resto de la cocina.

    Dado que los armarios murales no son muy profundos (alrededor de 35 cm) no ocupan demasiado, teniendo en cuenta lo mucho que albergan. Es interesante tener esto en cuenta sobre todo en una pieza estrecha que sirve de paso. Para lograr una economía suplementaria de espacio pueden ser recomendables las puertas correderas.
    Se procurará reunir todos los muebles adosándolos entre sí sin dejar libre ni un centímetro. Esto proporcionará una disposición más racional, más superficie de trabajo y un mejor aspecto del conjunto. Hay que procurar asimismo sacar partido del techo; un cesto suspendido, por ejemplo, puede sustituir al triste cajón de verduras de material plástico y además resultar más estético.
    Si la pared no ofrece la posibilidad de almacenar objetos, un anaquel suspendido del techo puede ser muy práctico. Puede suspenderse de las cuatro esquinas con una cuerda de plástico.
    Unos listones de madera o un enrejado de jardín colgados del techo mediante unas varillas pueden ofrecer un lugar donde colocar botes, moldes de cocina y otros utensilios.

    Una cocina muy clara pero al mismo tiempo densa y funcional. El emplazamiento de los cuchillos los deja fuera del alcance de los niños.
    Unos azulejos decorativos pueden animar una cocina de elementos muy sobrios. Lo importante es iluminar muy bien los planos de trabajo.

    Economía de espacio en la cocina

    Economía de espacio.
    Si se dispone de una cocina muy pequeña se podrán sacar muchas enseñanzas estudiando la utilización del espacio en las caravanas y los barcos. Quizá sea necesario prescindir de ciertos aparatos de cocina para colocarlos en otro lugar (así, por ejemplo, la lavadora emplazada en el cuarto de baño).
    Se puede reconsiderar asimismo el uso de las superficies de trabajo, en las que una parte podría servir para disponer un rincón para comer o para guardar objetos.

    Se tendrá que prescindir, desde luego, de ciertos elementos, pero no hay motivo para que una cocina pequeña deje de ser cómoda y funcional. En lo que concierne a los aparatos conviene estudiar la cuestión antes de adquirirlos, tanto desde el punto de vista del precio como del volumen que ocupan.
    Las cocinas de cuatro fuegos con horno y las planchas de dos fuegos con un horno pequeño economizan espacio y son suficientes para dos personas.
    Se puede colocar un horno pequeño sobre un armario de fórmica ganando de esta manera un gran espacio. La cocina puede estar provista de una tapa abati-ble que constituirá una superficie de trabajo cuando no se utilice.
    Se debe tener en cuenta el sentido de apertura de la puerta del frigorífico; se procurará asimismo que éste se abra totalmente. En función de las necesidades familiares se podrá optar por un gran congelador o bien un modelo reducido que se integre en los armarios bajos. Puede conseguirse otra economía de espacio con un lavavajillas empotrado debajo de la superficie de trabajo.

    Las lavadoras con carga por delante permiten economizar en cierta manera espacio, sobre todo de superficie de trabajo. Se debe estudiar el modo de conexión y empalme de los conductos, pues resulta bastante molesto tener que desplazar el aparato al centro de la estancia cada vez que se utiliza.
    Si un extremo del fregadero queda muy cerca de la lavadora se empleará este espacio perdido entre ambos para colocar la cesta o cajón de la ropa.
    Si se debe instalar un aparato de calefacción en un sitio donde el espacio es escaso, conviene recordar que existen aparatos murales. Otra idea para ganar espacio consiste en esconder el cubo de la basura tras una puerta de los armarios bajos o bajo el fregadero.
    La mesa de cocina puede sustituirse por una tabla abatible. Lo más práctico sería una tabla mantenida por escuadras plegables y sillas plegables.

    Las distancias entre fregadero, frigorífico y cocina deberían ajustarse al triángulo ideal (de 3,5 a 7 m de perímetro). Es una norma válida para todas las cocinas.
    Con el empleo de azulejos en todas las superficies, incluidas las del contorno de los armarios, se puede conseguir un elegante resultado.

    Medidas de muebles de cocina

    Medidas útiles.
    La altura estándar de los muebles de cocina disponibles en el mercado varía entre 85 y 90 cm, altura cómoda para una persona de talla media. Si se desea una altura diferente se hallarán elementos que pueden graduarse en altura o incluso uno mismo puede fabricarse los muebles de su cocina.
    En una cocina dispuesta en sentido longitudinal, la anchura de paso debería ser por lo menos de 1,20 m. Ello permite a dos personas cruzarse sin dificultad aunque una de ellas esté agachada ante un armario bajo.

    Un adulto de tamaño normal difícilmente alcanza objetos situados a más de 2 m. Hay que tener este dato en cuenta para la colocación de objetos de uso frecuente. Será necesario además reducir un poco la medida elegida si se tiene que llegar salvando una superficie de trabajo. Hay que dejar un mínimo de 40 cm entre los armarios de arriba y los de abajo para que quede libre la superficie de trabajo.
    Entre una superficie de trabajo y un taburete alojado debajo de la misma deberá mediar una distancia de unos 15 cm para alojar las rodillas.
    El buen funcionamiento de una superficie de trabajo exige que ésta rebase en unos 10 mm el mueble que le sirve de base. De este modo se recogen fácilmente los restos.
    Las cocinas no empotradas no suelen estar aisladas térmicamente y es necesario dejar un espacio libre de unos 10 cm a todo su alrededor, lo que por otra parte facilita su mantenimiento.

    Respetando la escala del plano, se recortan en papel de color todos los elementos de la cocina. Se transportan al plano y se intenta conseguir una buena distribución de los mismos.
    Una cocina con una disposición ideal. El escurridor situado sobre el fregadero permite ganar un volumen importante de espacio.

    Una cocina bien distribuida

    Una cocina bien distribuida debe ser a la vez funcional, fácil de limpiar y acogedora. Incluso una cocina de pequeñas dimensiones puede reunir estas tres cualidades.

    A base de reflexión, de un cierto sentido práctico y un poco de improvisación se puede transformar la cocina, aunque sea pequeña, en un lugar funcional y al mismo tiempo agradable. Según estudios hechos sobre la cocina, las zonas de actividad se distribuyen en tres polos: el fregadero, la cocina propiamente dicha y los lugares donde se guardan las cosas (frigorífico, armarios, etc.). A partir de la noción de este triángulo básico se podrá diseñar la cocina.
    Las superficies de trabajo utilizadas para la preparación y presentación de los alimentos deberían intercalarse entre los tres vértices del triángulo, cuyos lados deberían ser lo más cortos posible para reducir los trayectos al mínimo. Un perímetro entre 3,5 y 7 m parece ser el recomendable.

    Cómo disponer los elementos.
    Lo mejor será realizar un plano a escala en papel cuadriculado. La escala 1/20 (o en su defecto la 1/25) es la más práctica.
    Se dibuja en primer lugar la planta y se incluyen en ella los elementos fijos, como pueden ser los radiadores, las tomas de electricidad, la campana de evacuación de humos, el espesor de las paredes y tabiques así como el espacio que ocupan las puejlas mientras quedan abiertas.
    Luego, en otra hoja de papel de color, y empleando la misma escala, se marcan los perímetros de los muebles y los aparatos. Se marcan todos con sus respectivos nombres, se recortan y se colocan sobre el plano de la cocina; de esta manera se hallará fácilmente la distribución más adecuada.
    Se toma como punto de partida el emplazamiento del fregadero, ya que su desplazamiento resulta costoso y difícil.
    Si se trata de una cocina pequeña, conviene elegir un fregadero con escurridor único o sin escurridor, si el espacio es muy restringido, o se sustituirá por uno móvil colocado en el borde de la ventana o suspendido de la pared.

    Si se realiza un plano en alzado, se tendrá un mejor dominio de la superficie disponible. Pero en primer lugar se constatará de qué están hechas las paredes. Será imposible, por ejemplo, suspender un armario en un tabique de yeso o poco resistente. Si se dispone de una longitud de pared de 3 m se podrá realizar el encadenamiento ideal: superficie de trabajo, fregadero, superficie de trabajo, cocina, superficie de trabajo.
    Pero incluso dentro de otros tipos de cocina (en L, en U o de pasillo) siempre será posible encajar el famoso triángulo.

    Cocina distribuida en U con buenas superficies de trabajo y una eficaz iluminación: Los objetos suspendidos crean un ambiente acogedor.

    Hacer una cocina con barra

    Una cocina con barra.
    Abrir un pasaplatos en el tabique.
    Necesitarás
    MATERIALES:
    • Tablero de pino de listones encolados, preferiblemente barnizado.
    • Espigas de 8 mm y adhesivo de montaje resistente a la humedad, e Yeso para remates.
    • Escuadras metálicas, tomillos de acero y pintura plástica.
    HERRAMIENTAS:
    Plomada trazadora,
    sierra manual, taladro atornillador, brocas de widia y de madera, espátula, lija de grano medio y rodillo de esmaltar.
    Practicar una abertura entre el salón y la cocina hará que ésta se vuelva más acogedora. Si, además, aprovechas el hueco para instalar un barra, ampliarás el espacio a ambos lados.
    Amenudo, los tabiques que separan las estancias de una vivienda son simples paneles de escayola o yeso (o tabiques de ladrillo) que no tienen ninguna función sustentadora, sino que simplemente sirven para dividir los espacios. En el caso de una pared divisoria entre cocina y salón, puede aprovecharse la circunstancia para abrir un amplio vano en dicha pared y así comunicar las dos estancias, sin llegar a unirlas en su totalidad.
    Las barras estilo americano, además de resultar muy decorativas, son muy prácticas para hacer comidas rápidas, desayunos, aperitivos… o, simplemente, para disfrutar de la compañía del que está cocinando sin tener que ocupar espacio en la cocina. En nuestro caso, hemos optado por instalar una barra de madera sobre el corte de la pared, con una pequeña balda inferior (que puede servir como especiero, para tazas, servilletas, trapos…) que hace las veces de refuerzo a la hora de sujetarla.
    Si el muro que quieres “recortar” es de carga (también llamado “pared maestra”), antes de hacer nada, no olvides consultar a un profesional sobre la viabilidad de la obra y los permisos necesarios. En el caso de que la pared no supere los 7 cm de grosor y no albergue ninguna viga de carga, es una pared de distribución y puedes modificarla sin riesgo.

    Abrir la cocina al salón e independizarla

    COCINAS.
    Abrir la cocina al salón e independizarla con puertas correderas.
    Tengo una casa muy pequeña y me gustaría abrir la cocina al salón, formando un espacio único.
    La solución que te propongo es muy adecuada para vivendas pequeñas. La cocina se desarrolla en dos paredes y se oculta tras unas puertas correderas de madera lacada (también pueden ser plegables o, si no quieres meterte en muchos gastos, recurre a unos estores de aluminio, aunque en este caso será más difícil preservar el salón de los olores de la cocina), que la aislen cuando sea preciso. Cuando estén cerradas, el efecto será de un frente de armario o de una galería.
    Si la cocina, el comedor y el salón forman parte de un mismo ambiente, deben diferenciarse los distintos sectores (por ejemplo, coloca madera de teca en el suelo de la cocina y moqueta vegetal en el salón).
    1) Diferentes pavimentos.
    2) Eliminación puerta.
    3) Eliminación tabiques.
    4) Mamparas correderas.

    Instalación de una nueva pileta

    Antes de empezar esta tarea, conviene asegurarse de que no falta nada en la instalación de las cañerías conductoras y de desagüe. Fijarse que haya tomas de agua para todos los artefactos en los lugares adecuados y conexiones o posibilidades de realizarlas para que cada uno desagote convenientemente. Ha llegado el momento de presentar todo. Presentar en este caso significa poner provisoriamente cada cosa en su lugar. El mueble bajo mesada, la mesada, la pileta, los demás artefactos, etc. Medir y observar no serán pérdida de tiempo sino por el contrario, ganancia. Las mesadas de mármol o de mármol reconstituido vienen con el agujero donde calzar la bacha mientras que las de aglomerado revestido con laminados plástico suelen venir “ciegas” para que quien va a instalarlas pueda hacer el agujero en el lugar más conveniente. Esta tarea parece complicada pero no lo es, sobre todo si se cuenta con herramientas apropiadas. Primero se marca el contorno de la bacha en el lugar donde irá instalada. Con una mecha de 10 a 15 mm se realizan cuatro agujeros, uno en cada ángulo, para saber donde empezar y terminar el corte. Con la ayuda de una sierra caladora se realizan los cuatro cortes uniendo los cuatro agujeros y una vez finalizado este trabajo se escofinan los bordes, se coloca una porción abundante de silicona o masilla plástica y se calza la bacha en su lugar, presionando con fuerza y se limpia el excedente con un trapo húmedo. Es el momento de atornillar o calzar los clips de sujeción por la parte interior de la mesada. Con taladro y sierra de copa se practican dos agujeros en el lugar donde se instalará la mezcladora si es del tipo para mesada. Hay que tener cuidado de medir bien para que las canillas entren en su sitio sin demasiada holgura, pero sin esfuerzo. Estos grifos vienen con tuercas y arandelas apropiadas para evitar que el agua escurra hacia abajo. También se acompañan unas arandelas embellecedoras cromadas que disimularán pequeñas imperfecciones de los agujeros. Coloque el mueble en su lugar y proceda a armar el sistema de desagote y conéctelo al caño correspondiente. Si el mueble tiene respaldo será necesario hacerle un agujero para poder realizar la conexión. Con los flexibles apropiados conecte la boca de agua fría a la canilla derecha y la caliente a la izquierda. Si hubiera alguna duda sobre la posibilidad de que la cañería estuviera algo sucia, conviene abrir la llave de paso y dar un golpe de agua para expulsar restos de material. Esto es mejor hacerlo antes de conectar las canillas mediante los flexibles.
    Limado de bordes para el calce de la pileta. Sierra de copa. Un agujero para monomando.
    Colocación de la pileta sobre un cordón de silicona. Rellenado de imperfecciones en los bordes para evitar filtraciones.
    Tubería y salida de desagüe, juntas y clips. Encaje del grifo y ajuste por la parte de abajo de la mesada.
    Trabajo terminado, con accesorio.

    Griferia de cocina

    Grifería.
    Existen tres alternativas. La primera es tener una canilla para agua fría y otra para agua caliente. Fácil es entender, que este sistema es muy incomodo cuando de lavar los platos se trata. Para obtener agua templada habrá que tener a mano un recipiente o el tapón de la pileta. Casi siempre se termina comprando un conector de goma que une ambas canillas y tiene una salida común que actúa como mezcladora. Demás está decir que de estético no tiene nada, y que al poco andar la goma se dilata y cada dos por tres se suelta de una de las canillas. La segunda alternativa mucho más práctica y elegante es elegir un grifo mezclador que puede ser de pared o de mesada pero en ambos casos tendrá un caño móvil de salida, el que puede ser dirigido y nos suministrará el agua a la temperatura deseada ya que interiormente mezcla la fría con la caliente.
    Por último, falta mencionar al grifo o canilla monomando el que requiere un solo agujero en la mesada e igualmemte está provisto de un caño móvil para dirigir el chorro de agua a donde se lo necesite. Muchos de estos monomandos vienen provistos de una válvula a disco de cerámica que solo necesitan un pequeño giro para funcionar. Normalmente el movimiento arriba – abajo abre el paso y el movimiento derecha – izquierda cambia la temperatura. Al comprar las canillas hay que fijarse en el tipo de terminales o bocas de las cañerías. Por regla general se usan de 1/2 pulgada y habrá que verificarlo para comprar los dos flexibles de conexión. También es bueno saber la distancia de la boca a la canilla para comprarlos del largo adecuado. En el caso de los monomandos hay que atenerse a las instrucciones del fabricante..

    Piletas de cocina

    La pileta:
    La ubicación de la pileta es el primer problema que se nos presenta. Muchas veces viene condicionada por la mesada y el mueble bajomesada pero conviene estudiar y resolver donde queremos instalarla para proseguir con la determinación de las bocas de agua fría y caliente. Después viene la decisión sobre los otros electrodomésticos, un fregadero para ropa si es necesario, y hasta una canilla para el patio o jardín. La pileta de la cocina, sea de una o dos hachas, soporta mucho uso y si la cocina es suficientemente amplia convendrá plantearse la necesidad de instalar otra pileta donde lavar o dejar en remojo alguna ropa, limpiar los pinceles si se está pintando o simplemente lavarse las manos. De esta manera, a la hora de preparar la comida, siempre tendremos limpia y desocupada la de lavar los platos.
    Hay mucho para elegir a la hora de comprar una pileta aunque la elección más corriente es el acero inoxidable debido a su precio y larga duración Las de cerámica vitrificada disponibles en varios colores son también muy duraderas y fáciles de limpiar pero pueden ser afectadas por golpes inesperados que producen “cachaduras” en el esmalte. Otras piletas, más económicas se presentan en materiales sintéticos en varios colores y diseños, con una sensación de mayor calidez al tacto pero a la larga son más difíciles de limpiar. Más datos sobre cocinas y decoracion de cocinas ver decoracion interiores.
    Si la cocina es antigua lo más probable es que la pileta no vaya encastrada en la mesada. Lo mejor será deshecharla y comprar una mas acorde con el aprovechamiento del espacio y con mayor facilidad a la hora de limpiarla. De las que calzan en la mesada, encontrará varios modelos: con una sola hacha, con dos iguales, con dos, una más grande y otra pequeña, y también un modelo más reciente de dos bachas pero esquinadas, vale decir que van aplicadas en el rincón. Una buena elección pasa por evaluar la frecuencia en el uso de la cocina, los habitantes de la casa, etc. Por regla general una bacha grande para lavado de cuber-tería y una más pequeña para escurrir son suficientes. Al comprar una pileta compruebe que lleva o le suministren todos los accesorios necesarios, incluyendo las sopapas y el kit del sifón listo para conectar al caño de desagüe.

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