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    Suelos de corcho

    Las plaquetas de corcho constituyen una solución de aislamiento, tanto térmico como acústico; sobretodo si su espesor es suficiente. Las plaquetas de corcho también son muy recomendables en lugares de paso ya que resisten perfectamente al uso intensivo y el choque, por caída, de objetos contundentes.

    Paneles revestimientos

    La oferta, como acabamos de decir, es muy variada pues pueden estar constituidos por: tableros aglomerados con diferentes clases de acabado, como por paneles de fieltros, placas de materiales diversos prensados, espumas o expandidos con un acabado exterior que lo mismo puede imitar una madera como ofrecer texturas muy diversas de papeles, fibras vegetales exóticas, revestimientos de corcho, reproducciones textiles de telas y moquetas, etc.
    El común denominador de estos plafones decorativos prefabricados es la gran facilidad de colocación de los propios paneles una vez se han fijado los perfiles o elementos soportes a las paredes. Y esta fijación es también una operación que se lleva a cabo muy fácilmente.

    Tallado madera

    Gracias a la presentación anterior los agujeros intermedios podrán ser marcados perfectamente.
    En la mayoría de estos casos resultarán muy evidentes las soluciones de continuidad entre plafón y plafón. Si se quiere conseguir un mejor acabado se tendrá que proceder a unos rebajos deliberadamente manifiestos o, por el contrario, utilizar baquetones o tapajuntas que escondan la línea de unión. No es aconsejable utilizar contrachapados o bien alistonados salvo que sean tableros especiales antihumedad para evitar cualquier perjuicio y desencolado de las chapas por su vecindad con la pared que, incluso en las mejores condiciones de sequedad, siempre acaba recibiendo condensación de vapor de agua en la mayoría de viviendas.

    Pared revestida con corcho

    Las placas de todo este alrededor se tendrán que ir ajustando sobre el terreno, del mismo modo que se tiene que realizar en un embaldosado de moqueta, plástico o corcho.
    Asimismo, se tendrán que salvar los accidentes y cuerpos salientes que existan en la superficie de pared que se reviste.
    Las ilustraciones que se acompañan creemos que serán más explícitas que las descripciones escritas.
    Además de las placas en forma de baldosas cuadradas o rectangulares pero de medidas regulares, existen también placas de tamaños mayores e irregulares en las que generalmente se toma una medida lateral como módulo (ya sea para altura o para anchura). Estas placas que suelen ser de mucho mayor grosor que las baldosas pueden dar lugar a combinaciones decorativas interesantes, ya sea recurriendo a placas de diversos gruesos para proporcionar un efecto de relieve en la pared, ya cambiando las tonalidades de las placas.

    Revestimientos interiores

    Después de haber recubierto con cola la zona correspondiente a cuatro baldosas repartidas alrededor del punto central establecido anteriormente, se procede a la fijación de las mismas. Comprobar la alineación con las rayas trazadas.
    Para lograr una buena adhesión de las baldosas golpear toda la superficie con un martillo sobre un taco de madera que se va repartiendo por toda la superficie de la placa de corcho. Se progresa encolando, canto contra canto, las otras placas, describiendo una especie de círculos concéntricos hasta llegar a los extremos de las paredes contiguas, así como los límites establecidos en o cerca del techo y en o cerca del suelo.

    Fijar las baldosas de corcho

    Por regla genera, la cola utilizada para fijar las baldosas de corcho aglomerado sobre la pared es la cola de contacto aportada sobre el soporte y en el dorso de la baldosa. Recuérdese que una vez dormida la cola de contacto será casi imposible llevar a cabo algún retoque. Por lo tanto, presentar en primer lugar, y cuando se está seguro de la colocación correcta, incorporar la baldosa contra la pared apretando con la palma de la mano toda su superficie.
    Además de la cola de contacto existe otra cola (de tipo acrílico e incluso vindica) que si bien seca con bastante rapidez, permite llevar a cabo correcciones por deslizamiento durante unos diez minutos. Esta ventaja lleva aparejado el inconveniente de que hay que apuntar con unas agujas o puntas las baldosas que carecen de una hilada de base inferior mientras dura el secaje que es de unos 10 minutos. Otro inconveniente de este tipo de colas de dispersión es que solamente se pueden utilizar en paredes completamente secas.

    Tratamientos superficiales de revestimientos de corcho

    Tratamientos superficiales de revestimientos de corcho
    Los barnices de dos componentes (poliésteres, poliuretánicos y epóxidas) son los que mejor protección darán a un pavimento de corcho ya que no solamente son muy resistentes a  la fricción sino a la mayor parte de agentes químicos y productos domésticos habituales.
    No estará, por demás, escuchar los consejos del mismo suministrador del revestimiento, quien podrá recomendar el o los productos más idóneos para su mercancía, cuando le expongamos exactamente el lugar en donde se piensa colocar el revestimiento y los requerimientos que básicamente se le exijan.
    Por regla general, se tendrán que dar dos o más capas, dejando secar completamente la anterior antes de dar la nueva.

    Encolado y colocacion de losetas

    Materializados estos dos ejes se dispondrán las losetas en cruz resiguiendo los trazos o líneas establecidos. Simplemente se trata de una presentación sin proceder al encolado, pues con esta operación se podrá detectar si a lo mejor desplazando un poco el eje longitudinal o también el perpendicular a él cabe la posibilidad de que no se tengan que recortar todas las losetas que constituyan la hilada contigua a la pared que se hatomado como referencia de paralelismo.
    Pudiera muy bien ocurrir que corriendo un poco la línea central entrasen un número cabal de losetas y, por lo tanto, el recorte necesario para el ajuste quedase limitado solamente a tenerlo que realizar en la pared opuesta.
    Esto se comprobará tanto en una dirección como en la otra y para lograr la coincidencia cabal se preferirá aquella parte de la habitación en donde las losetas quedan más a la vista y no se hallen disimuladas por muebles u otros objetos. Sin que se pueda tomar como una regla universal, generalmente suelen ser las dos paredes que se oponen a la entrada de la habitación las que convendrá tener en cuenta para intentar buscar esta coincidencia de losetas que no se tengan que recortar.
    Esto siempre en el caso de que la habitación tenga una forma rectangular, pues en las irregulares convendrá partir de aquellas dos paredes que estén en ángulo recto.
    A continuación se procederá al doble encolado por zonas de actuación tanto de la loseta como de la región del suelo sobre la que se consolidarán. Actuar también en este caso según se ha explicado para la cubrición con baldosas de moqueta, dejando para el final el ajuste de aquellas piezas que se tengan que recortar.
    Las losetas que coincidan con molduras o salientes se tendrán que recortar de acuerdo con el perfil que aquellos ofrezcan. Para hacerlo más exacta y cómodamente es mejor recurrir a la confección de una plantilla con cartulina, la cual aplicada sobre la loseta dará ocasión a un recortado preciso con ayuda de un cúter o cuchilla en punta muy aguzada.
    También en el caso de tener que trazar grandes contornos que se tengan que cubrir (por ejemplo, los aparatos sanitarios de un cuarto de baño) resultará mejor realizar primeramente una plantilla y luego aplicar ésta sobre las dos, tres o más losetas que se tengan que ajustar. Retener las losetas entre sí con cintas adhesivas para establecer un perfil exacto y que no se produzcan desplazamientos entre ellas.
    Fijadas con cola las baldosas, si éstas no son ya barnizadas o recubiertas con una película de plástico, cabrá corregir cualquier desnivel que se haya podido producir entre las juntas (debido a una mala colocación o también a un defecto de fabricación en el grosor) procediendo a un lijado, preferiblemente con una lija-dora orbital.
    El polvillo producido en esta operación debe hacerse desaparecer con un aspirador antes de aplicar cualquier tratamiento superficial.

    Colocación de baldosas de corcho

    El uso de un cordel será una gran ayuda para llevar a cabo el trazado de los ejes a los que se ha aludido en la figura anterior.
    Extendido del pegamento sobre el suelo antes de proceder a la colocación de una serie de baldosas (en este caso, se prepara para ocho unidades). Hay que jugar con el tiempo de presecado de la cola y la dimensión de las losetas. Cortado de las losetas al llegar junto a la pared de la habitación. El mareaje de lo que hay que cortar se llevará a cabo del mismo modo que se ha explicado para las baldosas de moqueta autoadhesiva.
    Para el trazado del segundo eje se podrá recurrir a una escuadra de dibujo o de carpintero, al objeto de conseguir un trazo perpendicular al primer eje.
    Se presentará, sin encolar, una línea en cruz de «maestras» apoyándose en los dos ejes perpendiculares anteriormente trazados.
    Hay que prestar especial atención al recortado de aquellas losetas que tengan que colocarse junto a resaltos o molduras existentes en las paredes de la habitación. El encolado de las baldosas se realiza tanto sobre ellas como sobre el soporte, el suelo, utilizando siempre una espátula dentada y dejando secar el tiempo necesario para que la cola pierda adherencia al tacto. Por lo tanto, conviene actuar también en este caso por zonas cuya cubrición permita actuar con eficacia (es decir, que la cola repartida en el suelo y en el dorso de las baldosas ni sea demasiado fluida ni demasiado seca).
    También se partirá del centro de la habitación después de haber determinado los dos ejes geométricos de la superficie a pavimentar. Recuérdese que más importante que una exactitud meticulosa en el paso de un eje por el centro de la habitación, es que éste sea paralelo, al menos, a una de las paredes en el caso de que haya una desigualdad en paralelismo.
    El otro eje vertical al primero longitudinal, se lleva a cabo con ayuda de una escuadra o de una baldosa o plancha que esté perfectamente escuadrada.
    Estas líneas axiales se materializarán en el suelo por medio de unos trazos de tiza o de rotulador. También puede lograrse mediante un cordel tensado entre dos puntas hincadas.

    Encolado de las baldosas sobre el suelo

    Antes de proceder a la fijación por medio de encolado es necesario, sin embargo, tomar una precaución elemental con un material higroscópico como es el corcho: dejar las baldosas en la pieza que se tiene que guarnecer por lo menos dos o tres días, después de haberlas desembalado de sus envoltorios, particularmente si los paquetes vienen sellados por fundas de plástico soldadas.
    El corcho en forma de baldosas puede fijarse d rectamente sobre un pavimento duro cuya supeí ficie sea regular, pero también puede descanse sobre una capa intermedia de fieltro la cual s podrá encolar directamente sobre el suelo que s quiere revestir.
    En las habitaciones que se van a revestir con lo setas de corcho es conveniente determinar lo: ejes geométricos de la superficie a pavimentar.El sistema utilizado para llevar a cabo un embaldosado con corcho es, por otra parte, el mismo que ya se ha explicado anteriormente con losetas de moqueta o de plástico.
    Esta recomendación volveremos a repetirla cuando hablemos del parquet de madera, otro material poroso e higroscópico.
    Dejar las baldosas ligeramente desparramadas y en el ambiente normal de la pieza. No hay que proceder ni a un aireado ni a un calentamiento especial. Conviene que el material de revestimiento se homogeneice con el que será su ambiente habitual.

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