
Se sugiere, en principio, una separación de 70 cm a 100 cm entre cada grupo, pero la ubicación definitiva se determinará según las dimensiones del plano en cada caso. Como método de aplicación se seguirá el gráfico A: 1) listón de madera en el muro; 2) loneta o arpillera; 3) perfil de aluminio en U clavado al listón (separación entre los perfiles: 3 cm aproximadamente). La vista en corte B muestra: 1) loneta o arpillera; 2) perfiles de aluminio.

LA MADERA MACIZA EN LA PARED
En este ejemplo se utiliza un machihembrado de listones de madera maciza para exponer las posibilidades decorativas de un material tradicional que no ha sido desplazado por los revestimientos más recientes.

Según el material que se quiera emplear se tendrá que recurrir al sistema de fijación más apropiado para él, y en algunos casos quizá se tenga que establecer un fondo adecuado que permita dicha fijación o retención, puesto que los sistemas conseguidos por encolado, adhesión o clavado no podrán ser efectivos directamente sobre la pared escayolada y se tendrá que proceder a un previo revestimiento de la misma con un tablero, un plafón, una moqueta, etc.

Frente a estos productos comercializados de serie existen, en cambio, muchos otros materiales naturales o artificiales que pueden llegar a resultar un excelente revestimiento de paredes, tanto si es utilizado de modo general o bien solamente en un lienzo o parte del mismo para adquirir más énfasis.

Aparte de la simpatía que se pueda sentir por tal o cual motivo decorativo, la mayoría de estos productos suelen ser elaborados a base de plásticos espumados o bien conformados con una mayor o menor resistencia superficial al rayado y al impacto de la que dependerá naturalmente su duración y buen resultado. Es con respecto a estas características que conviene estar informado y estudiar las garantías que se ofrezcan a partir de su origen o fabricación.

Análogamente, en pleno panel se podrá realizar un vaciado o ranura con abertura de 90°, cuidando en no llegar hasta la moqueta para doblar los dos lados y conseguir una pieza en ángulo recto para forrar una esquina, sin necesidad de tener que recortar dos paneles y entregarlos a tope con una solución de continuidad muy evidente. Incluso realizando varios cortes longitudinales paralelos entre sí por el revés del panel se podrá conseguir el que éste pueda conformarse alrededor de una superficie curvada o irregular.

Para compensar las irregularidades superficiales de paredes se emplea una masilla especial (igualmente con condiciones de aislamiento acústico).

Esta masilla suele aplicarse en dos fases: Primeramente se reparte con una espátula sobre el dorso del panel y luego se depositan toques de cierto grosor sobre las zonas que previamente se han encolado, a intervalos de unos 30 cm entre ellos.
De esta manera al colocar los paneles en su lugar y al ejercer presión contra la pared se extenderán el material de masilla sobre la pared consiguiéndose fácilmente una alineación y aplomado correctos.

A base de practicar toda una serie de entallas longitudinales y paralelas entre sí, podrá conseguirse que un panel pueda adaptarse a una superficie no recta e incluso envolver a una superficie con bastante curvatura.

Con el cúter se realiza un corte oblicuo longitudinal a lo largo de los trazos anteriormente marcados de 17 mm.