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    Acabados diferentes de tiras Velero

    Tres acabados diferentes de tiras Velero en función de su posible incorporación o retención al soporte: La situada en el centro está provista de recubrimiento autoadhesivo, el cual se halla protegido por un papel. A su izquierda las tiras normales tejidas que se unen normalmente por cosido (o también por grapado sobre madera). A la derecha las tiras están recubiertas con un producto adhesivo que se halla inerte pero se reactiva ablandándose con acetona o toluol.
    Vista ampliada de los dos tipos de tiras que se traban: las de anclaje y de astracán.
    Reactivado del producto adhesivo pasando sobre el dorso de la tira un pincel ligeramente impregnado con acetona.

    Sistemas de tapizados de paredes

    Otros sistemas de tapizados de paredes sin fijación definitiva
    Los procedimientos hasta ahora descritos para revestir las paredes con telas, suponen prácticamente que éstas quedarán fijas y estables y que salvo su sustitución por otro nuevo paramento permanecerán en su sitio.
    Intentar desgrapar o desencolar una tela aparte de ser un trabajo muy penoso si se quiere conseguir rescatar sin deterioros la tela, es prácticamente imposible o bien obliga a invertir tanto tiempo en el trabajo que resulta mucho más rentable arrancar la tela como sea y volver clavar otra nueva.

    Decoracion paredes

    Mediante este método de recurrir a una tira de cartón o de plástico semirrígido, se consigue esconder las grapas de fijación de los paneles y los empalmes de los mismos. Estudíese bien este esquema para percatarse del método seguido en este proceso.

    TAPIZADO DE PAREDES

    TAPIZADO DE PAREDES
    Mediante el tapizado de paredes se logra una decoración cálida y amable y con un carácter peculiar que se debe en gran parte a la cualidad y muestra del tipo de tejido que se emplea para el revestimiento.
    Pero además de estas particularidades decorativas, con el tapizado de paredes se logran al propio tiempo magníficos aislamientos de paredes, gracias al uso, entre tejido y pared, de un material adecuado y cuyo espesor puede variar según el sistema de tapizado que se haya utilizado.
    Por otra parte, el tapizado de paredes puede hoy día lograrse por medios muy sencillos y al alcance de cualquier aficionado. No hay que decir que el uso de la grapadora facilita en gran manera, y por regla general siempre con eficacia, el fijado de la tela o de los elementos que se puedan utilizar para llevar a cabo el tendido y su retención.

    REVESTIMIENTO DE PAREDES CON MOQUETA

    Las medidas se marcan con ayuda de una cinta métrica procurando obtener un número entero de tiras del ancho de moqueta de que se disponga procediendo a una división de la cual resulten un número entero de tiras y cada una de ellas disponga de una medida cómoda para su manejo (entre 50 a 70 cm).
    El corte de las tiras se realiza con ayuda de un cúter y una regla metálica. También pueden utilizarse unas tijeras de gran tamaño.
    Como sea que interesa acordar las tiras del mismo modo que van siendo cortadas (para que así en caso de defecto en el corte pueda pasar más disimulado al casar perfectamente un orillo con el otro de cada tira), conviene marcar ordenadamente las tiras por el revés de la moqueta.
    Naturalmente el cortado de la moqueta se realiza transversalmente a su anchura, procurando que ésta corresponda en lo que sea posible a la altura de la pared que se va a revestir.
    Las «tometas» de gres o de cerámica de alta cocción dan lugar a animados dibujos debido al perfil irregular, sin embargo estas piezas concer-tan entre sí perfectamente.

    Parqué flotante con tablillas más pequeñas

    Otra muestra de parqué flotante con tablillas más pequeñas que el de la figura anterior, mostrando también ambas caras del revestimiento.
    Cualquiera que sea el método adoptado la progresión se realiza a base de un desplegado en abanico, colocando sucesivamente una baldosa al lado de otra, llevando a cabo la fijación correspondiente (por clavado o por encolado o por encaje lateral si se utilizan baldosas ensambladas).
    Si se opta por una colocación directa sobre el suelo sin capa intermedia aislante, siempre será recomendable, en evitación de posibles humedades, que puedan atacar el parqué por su base, extender una hoja de polietileno de 0,1 mm de grosor que cubra toda la superficie de la habitación uniendo los extremos de las hojas por medio de cinta autoad-hesiva transparente o bien preferiblemente por termosoldado.
    La colocación de baldosas por ensamblado puede consolidarse aportando un poco de cola a lo largo de la lengüeta antes de introducirla en la ranura de la otra baldosa. En una colocación por desplegado en abanico este encolado tendrá que realizarse por dos cantos simultáneamente. Las primeras baldosas se adosan a la pared más larga de modo que correspondan por uno de los cantos que tenga una ranura. Si se parte por el ángulo serán los dos cantos ranura-dos los que corresponderán con los respectivos paramentos de la pared. Esto tiene la ventaja de que la baldosa quedará con su canto ranurado, sin resaltos, cerca de la pared, pero el inconveniente de que las otras baldosas que se ensamblen ofrecerán siempre el canto con la lengüeta en la parte exterior obligando a tener que intercalar un taco de madera para golpear y conseguir la introducción de la ranura del lado opuesto con la lengüeta de la baldosa ya colocada anteriormente.
    Cuando hace un momento se decía que la baldosa se hallaría cerca de la pared, insinuábamos un detalle que es importante tener en cuenta en la colocación de parqués sin clavar ni encolar: hay que dejar de unos 6 a 8 mm de huelgo para conseguir las siguientes ventajas:
    — Permitir el ensamblado de las últimas baldosas en las ranuras de las precedentes.
    — Evitar un trabajo preciso y minucioso en el recorte de las últimas baldosas que se tengan que ajustar.
    — Contribuir a una mejora de aislamiento fónico ya que los ruidos no se propagarán por las paredes, al no estar en contacto el parqué con ellas.

    Encolado y colocacion de losetas

    Materializados estos dos ejes se dispondrán las losetas en cruz resiguiendo los trazos o líneas establecidos. Simplemente se trata de una presentación sin proceder al encolado, pues con esta operación se podrá detectar si a lo mejor desplazando un poco el eje longitudinal o también el perpendicular a él cabe la posibilidad de que no se tengan que recortar todas las losetas que constituyan la hilada contigua a la pared que se hatomado como referencia de paralelismo.
    Pudiera muy bien ocurrir que corriendo un poco la línea central entrasen un número cabal de losetas y, por lo tanto, el recorte necesario para el ajuste quedase limitado solamente a tenerlo que realizar en la pared opuesta.
    Esto se comprobará tanto en una dirección como en la otra y para lograr la coincidencia cabal se preferirá aquella parte de la habitación en donde las losetas quedan más a la vista y no se hallen disimuladas por muebles u otros objetos. Sin que se pueda tomar como una regla universal, generalmente suelen ser las dos paredes que se oponen a la entrada de la habitación las que convendrá tener en cuenta para intentar buscar esta coincidencia de losetas que no se tengan que recortar.
    Esto siempre en el caso de que la habitación tenga una forma rectangular, pues en las irregulares convendrá partir de aquellas dos paredes que estén en ángulo recto.
    A continuación se procederá al doble encolado por zonas de actuación tanto de la loseta como de la región del suelo sobre la que se consolidarán. Actuar también en este caso según se ha explicado para la cubrición con baldosas de moqueta, dejando para el final el ajuste de aquellas piezas que se tengan que recortar.
    Las losetas que coincidan con molduras o salientes se tendrán que recortar de acuerdo con el perfil que aquellos ofrezcan. Para hacerlo más exacta y cómodamente es mejor recurrir a la confección de una plantilla con cartulina, la cual aplicada sobre la loseta dará ocasión a un recortado preciso con ayuda de un cúter o cuchilla en punta muy aguzada.
    También en el caso de tener que trazar grandes contornos que se tengan que cubrir (por ejemplo, los aparatos sanitarios de un cuarto de baño) resultará mejor realizar primeramente una plantilla y luego aplicar ésta sobre las dos, tres o más losetas que se tengan que ajustar. Retener las losetas entre sí con cintas adhesivas para establecer un perfil exacto y que no se produzcan desplazamientos entre ellas.
    Fijadas con cola las baldosas, si éstas no son ya barnizadas o recubiertas con una película de plástico, cabrá corregir cualquier desnivel que se haya podido producir entre las juntas (debido a una mala colocación o también a un defecto de fabricación en el grosor) procediendo a un lijado, preferiblemente con una lija-dora orbital.
    El polvillo producido en esta operación debe hacerse desaparecer con un aspirador antes de aplicar cualquier tratamiento superficial.

    LOS REVESTIMIENTOS A BASE DE CORCHO

    LOS REVESTIMIENTOS A BASE DE CORCHO
    El corcho es un material natural que tiene excelentes cualidades para ser aprovechado en la construcción y en la decoración.
    Actualmente debido a una serie de perfeccionamientos en la obtención de los productos, en el uso de las nuevas colas de contacto y en el de nuevos tratamientos superficiales, el corcho se ha convertido en un material que a sus cualidades intrínsecas añade un aspecto decorativo cálido y bello, además de una facilidad de colocación que lo hacen muy apto para trabajos de bricolaje.
    El uso del corcho ha sufrido altibajos antes de llegar a esta nueva aceptación general. Por estudios arqueológicos y con documentación escrita más tardía hay constancia del uso del corcho en construcciones rústicas y urbanas como elemento aislante en techos, paredes y suelos. En estos casos se utilizaban las panas o piezas tal como eran arrancadas del alcornoque. Por lo tanto, era un material con muchas irregularidades superficiales y con forma más o menos curvada (mientras menos ancha era la pana, más incurvada), y cuando se utilizaba para rellenar un hueco o seno que se quería aislar solía utilizarse de forma imbricada cual si se tratara de tejas árabes. Este aprovechamiento del corcho en aquellos países o zonas donde se cría espontáneamente el alcornoque no tenía una divulgación general e incluso era desconocida en otros países. La mayor parte de la producción corchera continuaba siendo destinada a la fabricación de tapones, produciéndose una gran cantidad de restos a los que no se daba aplicación.
    Debido al estudio de aprovechamiento de estos restos (en cierta manera paralelamente a lo que más tarde ocurrió con el aglomerado de madera) dio como resultado el descubrimiento del aglomerado expandido de corcho llevado a cabo por Smith en 1891. Con este producto el corcho se abrió camino dentro de las técnicas constructivas y en la fabricación

    Revestimientos de escaleras con moquetas, linóleo, plásticos o caucho

    El resbalar y caerse por una escalera es uno de los accidentes más peligrosos, dentro de los accidentes corrientes. Por eso resulta muy conveniente —y casi necesario— evitar que las escaleras sean resbaladizas. Un modo de conseguirlo es situar sobre la huella de cada escalón una lámina de material que no sea resbaladizo.
    En la figura adjunta se muestran dos escalones de la misma escalera, después de serles aplicadas láminas de plástico. Obsérvese que como los extremos de ambos escalones estaban desgastados por el uso, se han recubierto con una masilla sintética que se endurece después de colocada.
    Luego se ha situado la lámina de linóleo. También se ha situado una lámina de linóleo, recubriendo la contrahuella (parte vertical del escalón), que será la primera en pegarse.
    Para sujetar ambas láminas (la horizontal y la vertical) se han dispuesto dos listones de madera. El listón que sujeta la lámina horizontal ha de ser de madera dura, puesto que tendrá que ser muy afectado por el roce de los pasos (que lógicamente tenderán a producir un desgaste similar al que se ha corregido).
    Cuando el escalón no está desgastado en su borde, puede recubrirse directamente con la lámina de plástico (o de moqueta). Es conveniente, de todos modos, para mejorar el acabado, la buena presentación y la comodidad de uso de la escalera, colocar unos remates o ángulos de plástico especiales (que se venden particularmente para este uso), en la esquina del escalón.
    Además de estos remates de plástico, en la misma figura puede verse que se ha situado una capa de un material especial («corkment») debajo de la capa de revestimiento, que disminuye el ruido y hace el escalón más fácil de pisar.
    En la figura que se acompaña en la página siguiente se muestran dos escaleras distintas: una de madera y la otra de hormigón. Esta última tiene los escalones más hundidos, de manera que el fondo del escalón no forma un ángulo recto como en la escalera de madera, sino un ángulo agudo. De ahí que no se hayan colocado dos láminas de revestimiento, como en la escalera de madera, sino una sola, doblada por su parte central, que sigue el perfil del fondo del escalón.

    Elección de una buena moqueta

    Elección de una moqueta
    Dejando aparte el gusto y las predilecciones personales por tal o cual color o textura, las exigencias decorativas con respecto al resto del lugar en donde debe incorporarse la moqueta, lo más importante es prestar atención al uso y al desgaste a que deberá ser sometida en función de las actividades y de la mayor o menor intensidad de las mismas que se producirán en el lugar en donde se coloquen.
    No es lo mismo lo que tendrá que aguantar una moqueta en un cuarto de niños que en una habitación solamente ocupada en ocasiones. Como tampoco será lo mismo en un pasillo o escalera o en un dormitorio.
    Es a partir de ese principio que una comisión internacional de expertos estableció una gradación de aquellos lugares en los que se pueden colocar moquetas y consecuentemente determinar una clasificación de las mismas en función de una respuesta adecuada a las exigencias de cada uno de aquellos lugares.
    Esta última clasificación está asumida por un label de garantía consistente en una T, acompañada de un subsigno: una primera serie numeral del 1 al 5 y otra con dos letras, la L (símbolo de lujo o de alta calidad) y la D (símbolo de decoración o de materiales no sometidos a criterios de utilización).

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