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    Primeros cuidados moqueta

    Inmediatamente después de su colocación, cualquier alfombra y moqueta pierde pelo y produce mucha pelusa. No hay que alarmarse, esto es completamente normal. Durante este período (unos dos meses) no hay que utilizar ni el aspirador ni ninguna clase de champú. Simplemente se barrerá con suavidad, siempre haciéndolo en dirección del pelo. Puede utilizarse, en cambio, con gran ventaja la barredera mecánica a la máxima altura que se pueda graduar, en el caso de que se disponga de un instrumento que permita esta graduación.
    Si sobresale algún tufo o penacho no deben arrancarse tirando de ellos, solamente se enrasarán utilizando unas tijeras.
    No hay que preocuparse si durante los primeros días aparece como un efecto superficial de reflejo, que será tanto más acentuado cuanto más espesa sea la moqueta. No se trata demanchas de fábrica. El espejismo irá desapareciendo con el tiempo.
    Mantenimiento periódico. Pasado el período de pruebas la moqueta será barrida regularmente, preferiblemente con una barredora mecánica con acción de vaivén reiterado.
    Complemento de esta acción es el empleo del aspirador, cuidando que la última pasada se haga siempre en dirección del pelo. Utilizar bases lisas en lugar de las provistas de pelos hirsutos. Atención a los embudos de material plástico pues son frágiles y su rotura puede dar lugar a un pinchado de pelos o tufos.
    Lo ideal sería pasar diariamente la barredera mecánica en aquellas piezas muy transitadas: comedores, pasillos, escaleras. Después de comer en aquellas habitaciones donde se efectúen las colaciones. En las otras habitaciones bastará realizar el barrido dos o tres veces por semana.
    Se intercalará una pasada de aspirador entre cada dos o tres pasadas de barredera. Es decir, según la cadencia expresada anteriormente, dos veces por semana en los lugares muy frecuentados y cada semana en los dormitorios y otras piezas.

    Moqueta encolada

    La unión a juntas vivas se obtiene haciendo cabalgar la tira que se va a encolar sobre la ya encolada, y cortando luego a través de los dos espesores de la moqueta. Este corte debe ser hecho con cuidado, con un cúter o cuchillo muy afilado, como se ve en la ilustración, y apoyando sobre una regla metálica que tenga cierto grosor, para que la cuchilla tenga una buena base de sustentación, ya que debe aplicarse un poco de fuerza. Los ajustes sobre los extremos, resaltos, tuberías, etc., se realizan mediante el propio cúter, manteniendo la lámina vertical.
    Naturalmente la moqueta, en esta clase de colocación se dispone de modo que rebase un poco las medidas que existen entre pared y pared, para poder efectuar luego este ajuste perfecto.
    También puede recurrirse a unas tijeras para el cortado de la moqueta.
    En otra ilustración vemos la moqueta ya cortada que no puede llegar hasta el ángulo de la habitación, porque hay un radiador de calefacción que lo impide. En la figura siguiente V con avuda de las tijeras, se está procediendo al cortado de la moqueta, de modo que pueda colocarse debajo del radiador.
    En cuanto a las esquinas del suelo con la pared, examinar de qué modo se actúa en la siguiente figura donde se está golpeando con un martillo sobre un trozo de madera plano, que hace que la adherencia de la moqueta con el suelo llegue hasta la misma esquina.