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    Decoracion pared

    El principio de este sistema de retención de telas para un revestido de pared está formado por tres elementos: el elemento A que es un perfil que se grapa o encola a la pared, el perfil tornapuntas B que actúa de tensor, después que la tela se ha retenido a lo largo del soporte A con ayuda de un junquillo C.

    Paredes interiores

    La tira de cartón o plástico se grapa a su vez sobre la tela procurando que su lado quede lo más cerca posible del ángulo que forman las dos paredes. Fijar una grapa a través de cartón y tela cada centímetro. Siempre al sesgo.

    Principales productos de corcho

    Principales productos de corcho
    Las placas de aglomerados. Pueden consistir en baldosas o placas constituidas por partículas de mayor o menor tamaño. Según el grosor de ellas, la combinación de grandes y pequeñas y de calidades diferentes de corcho se logran unas apariencias muy diferentes. Contrariamente, a la antigua producción de partículas monocromas ahora hay una muy variada oferta de colores: tonos amarillos, marrones, ahumados o pardos e incluso verdosos.
    Las tiras y chapas naturales. Generalmente de muy débil espesor. Su color puede ser más pálido o más intenso según a que zona exterior o interna de la pana corresponden. En tanto que las zonas interiores proporcionan chapas continuas, las más externas pueden ofrecer vacíos y partes huecas.
    Con tiras encoladas a manera de alistonados se logra otro tipo de material el cual puede emplearse para losetas cuadradas o reqtangulares pero también pueden constituir el soporte de otro material (madera, aluminio, cobre, etc.).
    El papel-corcho no es otra cosa que una sutil película de corcho encolado sobre papel para poder ser utilizado como recubrimiento de pared, siguiendo las técnicas tradicionales del empapelado normal. En las chapas irregulares y con lagunas el color del papel que sirve de soporte desempeña una función decorativa de contraste, con efectos muy interesantes. Se vende como el papel normal en rollos.
    Además de estos productos que directamente nos conciernen, dentro de los revestimientos hav tubos, bolas, cubos y muchos otros productos a base de corcho.
    Para revestimientos de suelo suelen fabricarse baldosas o losetas de conglomerados diferentes y baldosas revestidas con chapas de madera imitando parquet. Por regla general, tienen forma cuadrada (lo más normal de 30 x 30 cm o de 30 x 60 cm) y grosores de 3,2 o 4 mm.
    Puede adquirirse las baldosas en bruto o bien ya tratadas en fábrica con un barnizado o recubrimiento plástico, muy resistente. También para el suelo pueden ser utilizadas planchas de 60 x 30 cm o de 90 x 30 cm.

    Presentación y fijación de los revestimientos plásticos

    Presentación y fijación de los revestimientos plásticos
    Ya se ha dicho anteriormente que la forma más usual de fijar los revestimientos plásticos es la del encolado. Totalmente o bien recurriendo a tiras autoadhesivas por ambas caras, cuando los revestimientos tienen suficiente grosor y estabilidad.
    La presentación de grandes dimensiones de revestimientos plásticos y su ajuste se realiza de manera análoga a lo que anteriormente se ha explicado para la fijación de las moquetas encoladas: La única diferencia puede consistir en la mayor o menor manejabilidad del revestimiento para después de descansarlo sobre el sitio que se tiene que revestir, realizar cortes y ajustes para que se avenga a los posibles accidentes de la planta (entrantes o salientes, ajustes para cuerpos y elementos, accesorios, como pueden ser radiadores, etc.).
    Desde Juego es más fácil poder operar con revestimientos de poco espesor, que incluso pueden ser más fáciles de presentar y conformar para realizar los recortes necesarios para el ajustado. En principio, y tal como ya se ha dicho para las moquetas, conviene empezar por un lado, luego seguir por el opuesto y finalmente ajustar los otros lados que cierran el cuadrángulo.
    Para facilitar la presentación y asimismo el recorte de las piezas plásticas de cierto grosor lo más práctico es proceder a un ligero calentamiento (reblandecido). Preferible a cualquier otra forma de utilización del calor es el uso de los secadores de cabello cuya temperatura nunca llega a alcanzar la que se obtiene con una llama de una lamparilla de soldar con el consiguiente riesgo de quemar o fundir la pieza de plástico.
    Cuando no se opera con grandes piezas que se ajustan por sus extremos a los accidentes de una habitación, la solución más sencilla para revestir un suelo es hacer recurso a las tiras, las cuales o bien pueden encolarse totalmente (todo el envés y todo el suelo que los ha de recibir), o bien simplemente disponer un galón autoadhesivo entre tira y tira. En revestimientos plásticos de cierto grosor esta solución es muy correcta y permite realizar eventuales rectificaciones si se produce algún corrido de las tiras.
    Algunos de estos revestimientos plásticos a tiras son iguales por ambas caras, es decir, carecen de anverso y reverso. Ello facilita en gran manera no sólo el tendido sino el aprovechamiento integral de todo el material.

    Moqueta fijada por clavado atornillado

    El clavado de la moqueta puede ser directo si se dispone de un suelo de parquet o de entarimado de madera, en cuyo material no hay dificultad de hacer entrar los clavos. Sin embargo, para evitar deterioros en la madera de sucesivos clavados, es preferible hincar en el suelo unos tacos o alojamientos especiales que para este menester se expenden en las ferreterías, consistentes en una especie de tubitos, dentro de los cuales se alojan cómodamente los clavos o tachuelas. Respecto a la fijación de los tacos o alojamientos de clavos, tendremos que proceder tal como ya se ha explicado en el apartado relativo a fijaciones; es decir, produciendo un agujero con un cincel o con la máquina de taladrar (con herramienta de acero especial o de widia), empleando un taladro del mismo calibre del taco que se quiera alojar. En este caso, es preferible emplear tornillos a clavos. Y aún mejor tornillos de acero inoxidable o de cobre, para evitar herrumbrados de la humedad que pueda transportar el suelo o las paredes colindantes.
    Antes de efectuar los taladros se presenta la moqueta sobre el sitio donde va destinada y se clava provisionalmente, después de haber hecho un dobladillo sobre sí misma de 2 a 3 cm. Entonces se recurre al tensor para atirantar la moqueta sobre la pared opuesta fijándola también provisionalmente. Se hace lo mismo con los otros dos lados y, finalmente, se clava definitivamente, guardando una separación entre clavos de 5 a 20 cm, según lo precise el tipo de moqueta que se coloca: las más blandas exigirán mucha mayor cantidad de clavos que las recias.