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    Mantenimiento para las moquetas

    La barredera mecánica sirve para eliminar las motas, partículas, hilos, etc., depositados en una moqueta, constituyendo una especie de preparación al desempolvado a fondo que se obtiene mediante un aspirador.

    Los aspiradores para limpieza de moquetas conviene que sean poderosos ya que deben eliminar el polvillo y pequeñas partículas que se han infiltrado en el fondo del terciopelo. Un aspirador con escasa capacidad de absorción no conseguirá arrastrar estas partículas del fondo y se limitará a limpiar las que hayan quedado en la parte superficial y más externa.

    Moqueta fijada por clavado atornillado

    El clavado de la moqueta puede ser directo si se dispone de un suelo de parquet o de entarimado de madera, en cuyo material no hay dificultad de hacer entrar los clavos. Sin embargo, para evitar deterioros en la madera de sucesivos clavados, es preferible hincar en el suelo unos tacos o alojamientos especiales que para este menester se expenden en las ferreterías, consistentes en una especie de tubitos, dentro de los cuales se alojan cómodamente los clavos o tachuelas. Respecto a la fijación de los tacos o alojamientos de clavos, tendremos que proceder tal como ya se ha explicado en el apartado relativo a fijaciones; es decir, produciendo un agujero con un cincel o con la máquina de taladrar (con herramienta de acero especial o de widia), empleando un taladro del mismo calibre del taco que se quiera alojar. En este caso, es preferible emplear tornillos a clavos. Y aún mejor tornillos de acero inoxidable o de cobre, para evitar herrumbrados de la humedad que pueda transportar el suelo o las paredes colindantes.
    Antes de efectuar los taladros se presenta la moqueta sobre el sitio donde va destinada y se clava provisionalmente, después de haber hecho un dobladillo sobre sí misma de 2 a 3 cm. Entonces se recurre al tensor para atirantar la moqueta sobre la pared opuesta fijándola también provisionalmente. Se hace lo mismo con los otros dos lados y, finalmente, se clava definitivamente, guardando una separación entre clavos de 5 a 20 cm, según lo precise el tipo de moqueta que se coloca: las más blandas exigirán mucha mayor cantidad de clavos que las recias.