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    Salvar una tuberia

    Salvar una tubería. Presentar la baldosa al lado de la tubería y marcar la anchura de la tubería en la baldosa de corcho.
    Realizar el recortado de una lengüeta de tal modo que la tubería encaje perfectamente en la baldosa. Encolarla después de eventuales retoques. Encolar un trozo de la lengüeta recortada de tal modo que rellene el espacio vacío que haya quedado más allá del tubo.
    Téngase presente a este respecto lo que anteriormente se ha dicho relativo al grosor mínimo del corcho para que sea efectivamente aislante. Realmente emplear una baldosa revestida de aluminio con solamente 10 mm de grosor de corcho creyendo que así se conseguirá un buen aislamiento es engañarse.

    Recurso al velero

    Recurso al velero
    El velero es otro de los sistemas que puede ofrecer ocasión a conseguir un tapizado de paredes, en el que las telas queden tensadas y puedan retenerse si conviene, así como sacarlas para lavarlas y volverlas a utilizar empleando el mismo sistema de retención o fijación.
    El velero que a pesar de utilizarlo aquí en minúsculas corresponde a un nombre comercial de marca, está amparado por una patente que carece de denominación común ya que es un producto que lo mismo puede hacer las veces de un sistema de cierre, cómo de retención o fijación (pero con posibilidad de sacarlo de su sitio y de volverlo a colocar), evita que los materiales puedan deslizarse del lugar que se les asigna, etc.
    Ya hemos hecho referencia a él cuando se ha hablado de moquetas retenidas simplemente en el suelo sin necesidad de encolarlas o fijarlas con medios mecánicos.

    Revestimientos de paredes

    Retornar todo el lienzo sobre la pared que debe revestir, b), reteniéndolo provisionalmente desde arriba con unas cuantas grapas. El lado donde se ha fijado el cartón retendrá perfectamente la tela y quedará correctamente definido su arranque vertical y recto.

    Pulimentado del parqué

    Parqué barnizado. Aun cuando se utilicen barnices mates el aspecto será siempre más brillante que los acabados con encáusticos. No exigen un mantenimiento con tanta periodicidad como aquellos en los que se han dado ceras o productos similares.

    Pulimentado
    Esta fase de trabajo es la más nosa y fastidiosa que hay que lleva cabo en un entarimado hecho j uno mismo. El pulimentado suele i obligado pues son bastante raras tablas y tablillas que se destinar este revestimiento que vengan acabadas. Por otra parte, siendo e tipo de trabajo el que realizan profesionales, no ha habido tai preocupación por parte de fabric; tes para suministrar un producto 1 to, ya que aquellos prefieren acat por ellos mismos un entarimado; c el lijado a fondo se disimulan eventuales defectos que una desc dada colocación pone de manifies
    Al aficionado le quedan dos reci sos para conseguir un pulimentac a) alquilar una máquina (con absi ción de polvillo), en cuyo caso el t: bajo ni llegará a ser penoso ni fas dioso pues no se levantará ningu nube de polvo, especialmente si cierran bien las puertas de comu cación con el resto de la casa; b) t cargar a un equipo especializado q lleve a cabo el trabajo.
    La otra posible solución que es de llevar a cabo por uno mismo pulimentado con máquinas lijador que no sean potentes (orbitales, cinta como accesorios de máquin universales o bien integrales) supe drá una inversión de tiempo gran si uno es capaz de conseguir llegar hasta el final y no le importa inundar de polvo la pieza y todo lo que la rodea.

    Colocación de tablas o tablillas de un entarimado

    Colocación de tablas o tablillas de un entarimado
    Salvo disponer de un pavimento de madera perfectamente regular y liso, la colocación de los elementos de un entarimado no hay otro remedio que llevarla a cabo sobre unas viguetas o ristreles que previamente se habrán fijado en el suelo. Las únicas excepciones a esta norma las constituyen el uso de superparqué de gran longitud o bien el revestido previo del pavimento con un plafón continuo de tablero aglomerado. No insistiremos sobre estos procedimientos a los que ya se ha hecho alusión anteriormente. No hay que olvidar, sin embargo, el rejuntado y restauración del suelo si se halla en mal estado, especialmente con rejuntador be-túnico si el pavimento que se va a cubrir es de madera.
    En función del material que se utilice (tablas o tablillas) se tendrán que fijar más o menos cantidad de ristreles y guardar una separación entre ellos que garantice una buena fijación del entarimado y también para que las tablas no pandeen al recibir un peso.
    Ya se ha dicho que esta colocación de un entarimado es mucho más complicada que la de las baldosas. No solamente requiere un buen estudio de los ristreles que hay que disponer sobre la superficie, realizar el trabajo de fijación, sino también, en muchos casos tener que realizar el pulido y tratamiento final del entarimado, ya que no es tan fácil hallar tablas o tablillas prefabricadas que estén cepilladas y pulidas. Por otra parte, las contingencias de trabajo que pueden dar lugar a una irregularidad superficial solamente se subsanarán con un lijado superficial, que destruirá el acabado en caso de que ya viniera hecho. El trabajar con tablas o tablillas va acabadas requiere mucha atención y meticulosidad en la labor.
    Es interesante, en todo caso, que tanto un material como el otro estén por lo menos cepillados para reducir el trabajo de lijado posteriormente.
    Las tablas largas pueden ser de cantos lisos o bien machihembrados.
    En función de su grosor, los ristreles se colocarán a mayor o menor separación. Así por ejemplo una tabla de 20 mm de grosor podrá ser fijada sobre ristreles que se hallen distanciados entre sí a 50 cm. Esta separación deberá reducirse a 35 cm si la tabla solamente tiene 12-14 cm de espesor.

    Principales productos de corcho

    Principales productos de corcho
    Las placas de aglomerados. Pueden consistir en baldosas o placas constituidas por partículas de mayor o menor tamaño. Según el grosor de ellas, la combinación de grandes y pequeñas y de calidades diferentes de corcho se logran unas apariencias muy diferentes. Contrariamente, a la antigua producción de partículas monocromas ahora hay una muy variada oferta de colores: tonos amarillos, marrones, ahumados o pardos e incluso verdosos.
    Las tiras y chapas naturales. Generalmente de muy débil espesor. Su color puede ser más pálido o más intenso según a que zona exterior o interna de la pana corresponden. En tanto que las zonas interiores proporcionan chapas continuas, las más externas pueden ofrecer vacíos y partes huecas.
    Con tiras encoladas a manera de alistonados se logra otro tipo de material el cual puede emplearse para losetas cuadradas o reqtangulares pero también pueden constituir el soporte de otro material (madera, aluminio, cobre, etc.).
    El papel-corcho no es otra cosa que una sutil película de corcho encolado sobre papel para poder ser utilizado como recubrimiento de pared, siguiendo las técnicas tradicionales del empapelado normal. En las chapas irregulares y con lagunas el color del papel que sirve de soporte desempeña una función decorativa de contraste, con efectos muy interesantes. Se vende como el papel normal en rollos.
    Además de estos productos que directamente nos conciernen, dentro de los revestimientos hav tubos, bolas, cubos y muchos otros productos a base de corcho.
    Para revestimientos de suelo suelen fabricarse baldosas o losetas de conglomerados diferentes y baldosas revestidas con chapas de madera imitando parquet. Por regla general, tienen forma cuadrada (lo más normal de 30 x 30 cm o de 30 x 60 cm) y grosores de 3,2 o 4 mm.
    Puede adquirirse las baldosas en bruto o bien ya tratadas en fábrica con un barnizado o recubrimiento plástico, muy resistente. También para el suelo pueden ser utilizadas planchas de 60 x 30 cm o de 90 x 30 cm.

    Presentación y fijación de los revestimientos plásticos

    Presentación y fijación de los revestimientos plásticos
    Ya se ha dicho anteriormente que la forma más usual de fijar los revestimientos plásticos es la del encolado. Totalmente o bien recurriendo a tiras autoadhesivas por ambas caras, cuando los revestimientos tienen suficiente grosor y estabilidad.
    La presentación de grandes dimensiones de revestimientos plásticos y su ajuste se realiza de manera análoga a lo que anteriormente se ha explicado para la fijación de las moquetas encoladas: La única diferencia puede consistir en la mayor o menor manejabilidad del revestimiento para después de descansarlo sobre el sitio que se tiene que revestir, realizar cortes y ajustes para que se avenga a los posibles accidentes de la planta (entrantes o salientes, ajustes para cuerpos y elementos, accesorios, como pueden ser radiadores, etc.).
    Desde Juego es más fácil poder operar con revestimientos de poco espesor, que incluso pueden ser más fáciles de presentar y conformar para realizar los recortes necesarios para el ajustado. En principio, y tal como ya se ha dicho para las moquetas, conviene empezar por un lado, luego seguir por el opuesto y finalmente ajustar los otros lados que cierran el cuadrángulo.
    Para facilitar la presentación y asimismo el recorte de las piezas plásticas de cierto grosor lo más práctico es proceder a un ligero calentamiento (reblandecido). Preferible a cualquier otra forma de utilización del calor es el uso de los secadores de cabello cuya temperatura nunca llega a alcanzar la que se obtiene con una llama de una lamparilla de soldar con el consiguiente riesgo de quemar o fundir la pieza de plástico.
    Cuando no se opera con grandes piezas que se ajustan por sus extremos a los accidentes de una habitación, la solución más sencilla para revestir un suelo es hacer recurso a las tiras, las cuales o bien pueden encolarse totalmente (todo el envés y todo el suelo que los ha de recibir), o bien simplemente disponer un galón autoadhesivo entre tira y tira. En revestimientos plásticos de cierto grosor esta solución es muy correcta y permite realizar eventuales rectificaciones si se produce algún corrido de las tiras.
    Algunos de estos revestimientos plásticos a tiras son iguales por ambas caras, es decir, carecen de anverso y reverso. Ello facilita en gran manera no sólo el tendido sino el aprovechamiento integral de todo el material.

    Colocación de moquetas

    Tiras metálicas para rematar el extremo de la moqueta sirven. También el ajuste en longitud puede hacerse fácilmente con una sierra de arco.

    Tira de contrachapeado provista de junte ser utilizada en la colocación de moquetas das y ancladas. Existen asimismo tiras mi provistas de anclajes por un lado, mientra; otro lado, ligeramente incurvado, se reto bre el primero para desempeñar un papel lente al de las tiras metálicas