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    Preparación para un revestimiento de tablas en una pared

    La fijación directa de tablas o tableros de mayor anchura sobre la pared está totalmente desaconsejada por varias razones:
    1. Sería muy difícil lograr que las juntas no pusieran de manifiesto los defectos de la pared que recubren.
    2. Forzando las tablas o tableros a seguir las inflexiones de la pared no solamente se traslucirían todas sus ondulaciones, sino que es muy probable que los ensamblados entre piezas se hallasen forzados y acabasen desgajándose o rompiéndose.
    3. Si una pared es húmeda, aunque sólo lo sea ligeramente, transmitirá esta humedad a la madera sobrepuesta y ésta quedará sometida a todos los trabajos que por absorción y pérdida de agua se efectuarán en el curso de las estaciones: encogimientos, dilataciones, agrietados, combados, alabeados, ataques de hongos, etc.

    Paredes frias

    Las paredes frías es un fenómeno que se puede dar en cualquier habitación aunque la pared de que se trata no esté expuesta directamente al Norte (es decir, sin otra habitación o vivienda que la proteja). Simplemente puede ser debido a la posición o emplazamiento dentro de la distribución de la vivienda (existencia de un patio, de una habitación poco utilizada y carente de calefacción, etc.). Por regla general, suelen ofrecer estas paredes frías una diferencia de temperatura con respecto de 3 a 4 grados al aire ambiente.
    Debido a su propia estructura, como un material naturalmente caliente el corcho puede ser un eficacísimo corrector de esta pared y proporcionar otra vez bienestar en el interior de la habitación afectada.
    Actualmente existe una gran oferta de productos de corcho para revestimiento de paredes, no solamente en la clase de granulados del aglomerado sino también en la de los tonos.
    Hay asimismo muestras de chapas continuas, de cortezas de primera extracción y muchas combinaciones de texturas y colores.
    Pero además de estos productos de corcho donde dicho material aparece manifiestamente, también hay otros en los que el corcho es meramente un soporte de otro material, como puede ser una madera de calidad o también un metal (cobre, aluminio, etc., en diferentes acabados).

    Fundas tapiceria

    El velero, además de su forma simple textil, puede ofrecerse con una capa de adhesivo reactivable con acetona o toluol. Este adhesivo es resistente a la acción del agua y del petróleo y soporta temperaturas hasta 120°. Este adhesivo será indicado para pegar sobre soportes rígidos, maderas pintadas o sin pintar, acero o metales pulidos, laminados plásticos, etc. Después de impregnar la cara donde va el adhesivo se dejan transcurrir unos segundos para que el adhesivo se reblandezca y pueda aplicarse sobre la superficie que lo ha de recibir (naturalmente, previamente limpiada y desengrasada).
    Esquemas gráficos para comprender la manera en que actúan las dos tiras Velero (de astracán o rizo una, y de ganchos o anclajes la otra). Al propio tiempo se indica por orden de mayor a menor (de 1 a 3) de resistencia las tracciones a que se pueden someter.

    Construccion paredes

    Los dos lienzos correspondientes a la pared d) se tensan y grapan en la parte superior e inferior. Se recorta la tela correspondiente a la abertura (después de haber sacado los junquillos de la misma) y se clavan los bordes de la tela sobre el mismo marco de la puerta. La solución de continuidad entre los dos trozos de tela situada encima de la puerta se podrá coser con ayuda de una aguja curva o bien podrán graparse y prolongar el tapajuntas de la puerta disimulando dicho grapado.

    Rejuntados de entarimados

    Rejuntados de entarimados
    La madera al secarse se contrae puede dar como resultado que las te blas ensambladas lleguen a perde su consolidación debido a que la 1er güeta (macho) se ha encogido y salí do de la ranura (hembra).
    Para luchar contra estos posible accidentes caben algunos recursos:
    Después de haber procedido ; un riguroso desempolvado del suele introducir en los agujeros una cok fuerte a la que se hayan mezclado partículas de madera (preferible mente de la misma clase de las ta blas o de un trozo de tabla de repues to que se tenga). Repasar y enrasar la cola sobre la junta. La mejor cola \ más idónea para ello es la resina qpó-xida de dos componentes. Con la denominada rápida se podrá proceder más pronto a igualar la superficie con lija.
    En su lugar la masilla sintética del tipo madera a base de dos componentes también será una buena solución, pero según sea el color del entarimado no se logrará una tan buena igualación.
    Tanto en el primero como en el segundo caso es indispensable llevar a cabo un desengrasado y desempolvado a conciencia del interior de la raja.
    Otro procedimiento diferente y más adecuado para aquellos pavimentos que están dotados con encáusticos en lugar de barniz es el siguiente:
    Primero, realizar un desempolvado. A continuación proceder a una impregnación de toda la parte a tratar con esencia de trementina.
    Luego se realiza un mástique a base de esencia de trementina, cera, resina, tierra sombra u ocre, disueltos al baño de maría. Se procura hacer entrar la masilla tanto como se pueda y se enrasa con la rasqueta, después de haber secado por completo se lija y se vuelve a encerar.

    Colocación de baldosas de corcho

    El uso de un cordel será una gran ayuda para llevar a cabo el trazado de los ejes a los que se ha aludido en la figura anterior.
    Extendido del pegamento sobre el suelo antes de proceder a la colocación de una serie de baldosas (en este caso, se prepara para ocho unidades). Hay que jugar con el tiempo de presecado de la cola y la dimensión de las losetas. Cortado de las losetas al llegar junto a la pared de la habitación. El mareaje de lo que hay que cortar se llevará a cabo del mismo modo que se ha explicado para las baldosas de moqueta autoadhesiva.
    Para el trazado del segundo eje se podrá recurrir a una escuadra de dibujo o de carpintero, al objeto de conseguir un trazo perpendicular al primer eje.
    Se presentará, sin encolar, una línea en cruz de «maestras» apoyándose en los dos ejes perpendiculares anteriormente trazados.
    Hay que prestar especial atención al recortado de aquellas losetas que tengan que colocarse junto a resaltos o molduras existentes en las paredes de la habitación. El encolado de las baldosas se realiza tanto sobre ellas como sobre el soporte, el suelo, utilizando siempre una espátula dentada y dejando secar el tiempo necesario para que la cola pierda adherencia al tacto. Por lo tanto, conviene actuar también en este caso por zonas cuya cubrición permita actuar con eficacia (es decir, que la cola repartida en el suelo y en el dorso de las baldosas ni sea demasiado fluida ni demasiado seca).
    También se partirá del centro de la habitación después de haber determinado los dos ejes geométricos de la superficie a pavimentar. Recuérdese que más importante que una exactitud meticulosa en el paso de un eje por el centro de la habitación, es que éste sea paralelo, al menos, a una de las paredes en el caso de que haya una desigualdad en paralelismo.
    El otro eje vertical al primero longitudinal, se lleva a cabo con ayuda de una escuadra o de una baldosa o plancha que esté perfectamente escuadrada.
    Estas líneas axiales se materializarán en el suelo por medio de unos trazos de tiza o de rotulador. También puede lograrse mediante un cordel tensado entre dos puntas hincadas.

    Revestimientos de caucho

    Al lado de estos materiales o dos en forma de tiras o de piez grandes   dimensiones,  existe oferta en forma de baldosas. Cuadradas de 30 x 30 cm o de 50 x 50 cm, pero también en formas rectangulares.
    Si bien, en algunos casos las baldosas son de más cómoda colocación, hay que tener presente que la cantidad de juntas que hay que realizar presentan el problema de una deficiente estanqueidad. Téngase también presente el grosor, para evitar que si son muy delgadas, muestren la irregularidad de un suelo defectuoso. Para paliar estos defectos están las baldosas de vinilo con refuerzo de amianto, con grosores desde 1,6 hasta 3,2 mm.
    Estas baldosas son muy resistentes incluso al roce de ruedas de muebles relativamente pesados. Son las que se suelen utilizar para suelos de cocinas en el caso de usar un revestimiento plástico. Debido a su grosor son bastante difíciles de cortar, siendo necesario calentarlas ligeramente para conseguir una facilidad y un corte limpio.
    Tienen, en cambio, el inconveniente de que siendo un material termo-plástico muy sensible al calor quedan dañadas inmediatamente si cae sobre ellas la brasa de un cigarrillo o la pavesa de un fuego próximo. No debe proscribirse como base donde descansar calderas de calefacción.
    Las baldosas de caucho proporcionan un buen aislamiento térmico y acústico y son imputrescibles. Tienen el inconveniente de que durante mucho tiempo conservan su olor característico. Son muy sensibles a las acciones de cáusticos y, por tanto, no adecuadas para habitaciones de limpieza e incluso cocinas en donde esta clase de líquidos es muy posible que se derramen o salpiquen. En cambio, conservan todo su esplendor aparente si se tiene cuidado en lavar los suelos con ellas revestidos simplemente con una bayeta húmeda o adicionando unas gotas de detergente.
    Veamos como resumen las ventajas y desventajas de esta clase de revestimientos plásticos.