
Grapar a continuación todo el lado izquierdo asegurándose de que se logra un tensado regular de la tela. Proceder, como anteriormente, en acciones
alternadas hacia arriba y hacia abajo, por tramos de unos 10-12 cm. En el caso de que el lienzo no sea de una sola pieza hay que vigilar durante este tensado que las costuras queden perfectamente aplomadas.

Una cuchilla afilada para cortar la moqueta. También pueden desempeñar el mismo oficio y quizá más apropiadamente aún los cúters o cuchillos de hojas recambiables, provistos de una buena empuñadura.
Una aguja curvada, típica de los estereros y alfombristas. Posee una ligera inflexión, y no es tan cerrada como la de los tapiceros.
Cordel fino pero resistente, para coser las tiras de moqueta que no vayan adheridas con cola sobre el suelo o que no se unan mediante tiras adhesivas. Un martillo de tapicero preferentemente, o bien un martillo ligero de carpintero. Servirá para hincar los clavos.
Clavos. Interesa que no sean muy largos (unos 20 mm) y que posean una cabeza importante.
Tacos, para establecer las fijaciones o listones en el suelo.
Listones, provistos de púas o pequeños garfios, para establecer fijaciones por anclaje, sin clavado.
Tiras adhesivas, para unir entre sí las tiras, cuando no se cosen.
Cola idónea para la moqueta que hubiera que encolar.
Una espátula dentada para distribuir la cola sobre el soporte y el envés de la moqueta.
Un tensor para tender o atirantar la moqueta en los bordes donde se tiene que fijar. Este aparato se emplea para las moquetas que no se adhieren sobre el suelo, y para corregir las eventuales arrugas que fueran apareciendo en una moqueta ya colocada y fijada. Básicamente consta de un sistema de palanca, en cuyo extremo hay una barra o listón, provisto de púas finas (para que no dañen la moqueta). Evidentemente no se necesitarán todos estos útiles y elementos, sino que el uso de cada uno de ellos estará en función del sistema de colocación. Aun cuando las uniones por cosido entre tiras han quedado prácticamente obsoletas, hemos mantenido en el anterior repertorio la aguja curvada y el cordel para que la lista estuviera completa y para el caso de que alguien quiera acudir a este sistema de alfombrado.