
La diversidad del material revestimientos duros y semiduros (madera, hardboard, plástico, cinc y aluminio) y revestimientos de máxima flexibilidad (la enorme gama de papeles autoadhesivos vinílicos) abre un inmenso abanico de posibilidades decorativas y admite numerosas variantes de aplicación (directa sobre la superficie construida, indirecta sobre bastidor).

Partiendo de las combinaciones mencionadas se obtienen múltiples efectos y derivaciones que van desde la creación de espacios ilusorios por la acción entrante o saliente del color hasta el logro de matices de volumetría óptica por relación de figura, fondo y textura, pasando por la combinatoria de materiales que se expresan como estructuras de corpórea espacialidad. A través de 10 ejemplos se despliega aquí un panorama de uso y aplicabilidad de los revestimientos no cerámicos en los techos y las paredes de la vivienda familiar.

Aparte de la madera pueden utilizarse otros materiales para conseguir un revestimiento de techo que difiera de las tradicionales soluciones lisas. Así, por ejemplo, cabe emplear trozos de tubos de plástico de PVC reunidos entre sí por encolado y agrupados en forma de cuadrados, rectángulos o hexágonos de medidas no muy grandes para que faciliten su fijación en el techo y sean manejables.