
Al margen de estas normas de colocación a propósito de cada uno de estos productos, es realmente importante adoptar una buena posición crítica ante muchos de estos productos novedosos, de modas más o menos efímeras, que acaban hastiando tanto más aprisa mientras más divulgación consiguen. Lo importante es analizar las ventajas que pueden aportar al ser aplicadas a la pared en cada uno de los casos.

Esta última cualidad de relieve es particular de los revestimientos pétreos de pared por oposición a los del suelo que, lógicamente, para tener que aguantar los efectos de la pisada y evitar que se acumulen residuos en las partes deprimidas suelen ser generalmente lisos. Sin embargo, esta particularidad del relieve que hasta ahora casi era considerada como una condición casi exclusiva y como un factor negativo para revestimiento de suelo, ha dejado de tener vigencia absoluta, siempre y cuando los materiales de revestimiento no sean frágiles y permitan el ser pisados sin que se perjudiquen, tal como ocurre con bastantes materiales de fabricación hidráulica.

En el dibujo superior se muestra la mejor solución para facilitar el trabajo de colocación de revestimientos a base de plafones, colocando un regrueso en la parte inferior del rastrel situado en la parte inferior de la pared. Las cotas marcadas en el dibujo inferior son las que corresponden a la posición de este mismo rastrel inferior.

Después de haber recubierto con cola la zona correspondiente a cuatro baldosas repartidas alrededor del punto central establecido anteriormente, se procede a la fijación de las mismas. Comprobar la alineación con las rayas trazadas.
Para lograr una buena adhesión de las baldosas golpear toda la superficie con un martillo sobre un taco de madera que se va repartiendo por toda la superficie de la placa de corcho. Se progresa encolando, canto contra canto, las otras placas, describiendo una especie de círculos concéntricos hasta llegar a los extremos de las paredes contiguas, así como los límites establecidos en o cerca del techo y en o cerca del suelo.

En cambio, la colocación de placas de corcho obedece a otros principios que no son los del empapelado y que más bien se acercan a los del embaldosado sobre suelo. Así pues, es en las técnicas descritas a propósito de los revestimientos de suelo con baldosas de corcho donde se tendrán que ir a buscar las principales manipulaciones que hay que realizar.
Resumiendo:
Recordemos que los soportes deben estar exentos de polvo, especialmente si se trata de una pared enyesada recientemente.
Marcar una línea vertical en el centro de la pared con ayuda de una plomada y asimismo otra horizontal que la cruce utilizando un nivel. Esta línea horizontal se hallará a una altura media entre el techo y el suelo, y preferiblemente no debe coincidir exactamente con la línea de visión (1,55 a 1,65).