
Después de haber fijado los elementos guías de suspensión en las paredes y en el techo, todas las otras operaciones se reducen a ajustar las placas, cosa que se puede llevar a cabo perfectamente en cualquier otra estancia, después de haber colocado una especie de alfombra de periódicos para que encima de ella caigan los restos o partículas procedentes del aserrado. De hecho, esta manipulación, y con la misma precaución, se puede realizar en la propia habitación donde se coloca el falso techo.

Así se hallarán placas en que el yeso se halla como parte integrante de partículas de corcho, de fibras naturales minerales o sintéticas, de perlitas de poliestireno expandido, de planchas de este mismo material con acabado exterior de pinturas diversas, etc.
Pero además de estos materiales que se incorporan directamente sobre una superficie de un techo ya existente, hay otros que permiten realizar fácilmente un falso techo sin tener que obtenerlo de una manera tradicional y artesana a base de un entramado de cañas relleno de escayola y alisado.